Valentini Caffé inició por la unión de dos historia de migración y herencia cultural. Rossano y Mildred, un matrimonio que enfrentó crirs económicas, choques culturales y una pandemia, pero que lograron sacar adelante un negocio que hoy lleva el café de Chanchamayo hasta Italia y, a su vez, trae la sazón italiana a Perú.
Mildred Cuyubamba y Rossano Valentini
Rossano Valentini nació en la provincia de Le Marche, en la ciudad Italiana de Recanati, donde vivió una infancia vinculada al deporte como futbolista, una etapa que le inculcó el valor del trabajo en equipo.
Por su parte, Mildred Cuyubamba es originaria de Chanchamayo, Perú, y pertenece a una estirpe de cuatro generaciones de cafetaleros; su abuelo fue un pionero en la selva central que fundó una cooperativa en Alto Yapas.
La formación, profesional de ambos comenzó a temprana edad. Rossano, tras terminar la escuela básica, fue enviado por su padre a Alemania a los 16 años para trabajar como lavaplatos en un restaurante italiano en Munich durante un año, una experiencia que califica de durísima pero fundamental para su liderazgo actual.
Mildred, a los 15 años, migró a Italia, donde estudió cocina y pastelería mintras ganaba experiencia trabajando en un reconocido restaurante.
Antes de incursionar en el café peruano, Rossano consolidó su espíritu emprendedor en Italia, trabajando en una fábrica de instrumentos musicales y, posteriormente, abriendo en 1987 su primer local, Barfly, en honor a Charles Bukowski.
Este establecimiento se convirtió en uno de los cinco locales de música en vivo más importantes de Italia hacia finales de los años 80 y durante los 90, recibiendo a artistas internacionales como Gilberto Gil y Caetano Veloso.
Historia de Valentini Caffé: Inicios
Fue en el 2000, en Recanati, donde Rossano y Mildred se conocieron. Tras formar una familia y ante la crisis económica europea de los años 2008 y 2009, decidieron trasladarse al Perú en 2010 para trabajar en la finca de café que Mildred había heredado.
Ese mismo año lanzaron su primer emprendimiento, Valentini Café, en la Merced-Chanchamayo, lo cual representó un choque cultural para Rossano, quien nunca había visto una planta de café real a pesar de haberlo vendido por año en Iatalia.
Los inicios del emprendimiento en Perú estuvieron marcados por desafíos. En la selva central, el público inicialmente no comprendí el concepto de pastas artesanal; Rossano recuerda con frustración cómo los clientes pedían arroz para acompañar la lasaña.
En 2012, trasladaron su visión a Lima, abriendo un pequeño local de 80 metros cuadrados en Miraflores. Durante este periodo, enfrentaron el reto de mantener la autenticidad italiana, como servir la pizza napolitana sin cortar para preservar su temperatura y salsa.
A pesar de «pagar un derecho de piso» por no ceder a fusiones forzadas, la autenticidad permitió que el negocio creciera cuando el público comenzó a pasar la voza. En 2014, expandieron su presencia con Valentini Pizza.

Desafíos y consolidación
La llegada de la pandemia en 2020 fue su prueba más difícil, obligándolos a cerrar casi todas sus operaciones y quedarse con un solo local. Sin embargo, la familia transformó su casa en un taller de panadería y pizzería, donde incluso sus hijos colaboraban en la preparación de masas y en los repartos a domicilio.
Este periodo fue una gran ayuda porque les permitió definir su concepto actual de cafetería contemporánea basado en los cuatro pilares de la cocina italiana que incluye el gelato, café, pasta y pizza.
El crecimiento posterior fue impulsado por su hija Lucía, experta en marketing, quien los convenció de usar redes sociales para mostrar su proceso artesanal y crear productos virales, como un cornettone de 45 centímetros, un pastelillo dulce similar a un croissant francés; y un capuccino de 23 onzas.

Planes
Valentini Café ya logró llegar internacionalmente con una sede en Recanati, Italia, y Mildred realiza hasta cuatro viajes al año para coordinar las operaciones entre ambos continentes.
Actualmente, están por concretar la firma para dos nuevas sedes en puntos estratégicos de Lima, Uno de sus proyectos cercanos es la apertura de una pequeña tienda de productos italianos auténticos.
En este, planean ofrecer insumos como el salame ciausocio, quesos y vinos a precios accesibles, buscando democratizar productos que suelen ser exclusivos en el mercado peruano.
Su oferta culinaria seguirá innovando con platos como la pasta al café, hecho con harina, huevo y café; y el pesto tricolor, que rinde homenaje a la bandera italiana mediante una combinación de albahaca, fondue de quesos y tomate.
Contactos
Web: valentinicaffe
Instagram: @valentinicaffe
Facebook: Valentini Café Pizza
TikTok:
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