Emprendimientos

Pastelería San Antonio: Nació en una bodega y ahora tiene ocho locales en Lima

Esta pastelería nació gracias al impulso emprendedor de dos españoles que vinieron al Perú en busca de un mejor futuro. Actualmente tiene más de 60 años en el mercado limeño.
Por Gabriel Naquiche
4 minutos
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Hace 65 años, un 11 de noviembre de 1957, José Vila desembarcó en Perú desde España, buscando horizontes más prometedores. La fortuna le presentó a Emilio Fernández Santa María, su paisano emprendedor con experiencia en negocios. Juntos forjarían un destino en la tierra peruana.

Con la unión de estos dos amigos españoles y la destreza de maestros artesanos peruanos, el 21 de octubre de 1959 marcó el nacimiento de la Pastelería San Antonio en Magdalena. A partir de una modesta bodega llamada «Bodega El Pacífico», propiedad de inmigrantes chinos, la visión de José y Emilio transformó el espacio y amplió su oferta.

El nombre «San Antonio» no fue elegido al azar; encerraba la fe y el amor de sus fundadores. Fe en sus creencias, amor por el trabajo y la generación de empleos dignos y creativos. Desde el inicio, don José y don Emilio establecieron las bases de una empresa que trascendería décadas.

Fundadores de la pastelería San Antonio.

Dulce éxito en la capital

Los años 60 vieron florecer la pastelería gracias a la venta de pan y pasteles. Pero más allá de las delicias, don José y don Emilio no perdieron de vista el lado humano del negocio. Crearon una filosofía basada en el trato amable y la consideración de sus empleados como familia, una tradición que persiste hoy.

A principios de los setenta, la segunda generación, encabezada por Sergio, tomó las riendas. Luego, José Antonio y, con el nuevo milenio, Luciana, Rodrigo y Mauricio, continúan el legado familiar. Tres generaciones que no solo mantienen viva la llama de San Antonio, sino que la han llevado a crecer hacia otros horizontes.

Cambios por la pandemia

Fernando Carriquiry, encargado de la estrategia comercial de San Antonio, comparte la historia de adaptación y resiliencia en medio de la crisis sanitaria desatada por la pandemia de la Covid-19. En una entrevista con Infomercado, revela cómo la empresa tomó decisiones inteligentes para enfrentar los desafíos de la crisis sanitaria.

«Tomamos decisiones rápidas», comenta Carriquiry, recordando cómo, en plena incertidumbre, cerraron temporalmente las tiendas que, aunque podrían seguir operando como panaderías, se transformaron en bodegas para adaptarse a las circunstancias. La motivación principal: cuidar tanto a su apreciado personal como a la leal clientela.

Durante este periodo, el establecimiento no solo continuó ofreciendo sus emblemáticos pasteles y sándwiches, sino que también amplió su gama de productos como condimentos, conservas de pescado, lácteos, arroz, menestras, fideos, harina, huevos, mermeladas artesanales, vinos, cervezas, gaseosas, entre otros. Un cambio radical que demostró la versatilidad de San Antonio.

Cabe destacar que, en un gesto ejemplar, la empresa optó por repartir utilidades y adelantar sueldos a sus trabajadores, reconociéndolos como parte vital de su éxito y mostrando un compromiso genuino durante tiempos difíciles.

Rubén Sánchez, el gerente general de la empresa, a través de un noticiero, describió cómo reinventaron un negocio que, durante seis décadas, había sido sinónimo de cafetería. Sánchez también revela la astucia de anticiparse a las crisis, un acto que ya habían previsto y que les permitió transformar el espacio, desplazando sillas y mesas para dar paso a anaqueles.

Verdadera inclusión

La empresa ha visto un modelo de negocio más inclusivo y para hacerlo realidad, desde el 2021, implementaron su carta con leguaje de señas y en braille para personas sordomudas e invidentes.

«En cuanto a la atención en lengua de señas peruana y las cartas en braille, son iniciativas que nacen de manera natural, ya que constantemente buscamos acercarnos al cliente y que San Antonio sea un lugar más inclusivo. Creemos que es un paso correcto», comenta Carriquiry.

Esta iniciativa se ha implementado para todos los ocho locales con los que cuenta. «No buscamos ser referentes, sino ser más humanos, ser un modelo de negocio más inclusivo», afirma Carriquiry.

Además, a la fecha, cinco de sus locales están abiertos para que lo clientes puedan ir con sus mascotas porque son pet friendly. Los establecimientos se encuentran ubicados en las siguientes direcciones:

Surco

  • Av. El Polo 695 CC Urban Plaza (Pet friendly).
  • Av. Encalada 106 (Pet friendly).

Magdalena del Mar

  • Ca. Rocca Vergallo 201 (Pet friendly).

Miraflores

  • Av. Vasco Nuñez de Balboa 770 (Pet friendly).
  • Av. Angamos Oeste 1494 (Pet friendly).

San Isidro

  • Ca. Amador Merino Reyna 263.

La Molina

  • Av. Raúl Ferrero 1200.

San Borja

  • Av. Primavera 373.