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Gobierno de Trump suspende a Microsoft y a siete empresas más del trámite de green cards

Vance también apunta a nueve universidades por visas J-1; un día antes, Washington propuso una tarifa de US$70,000 por estudiante extranjero que trabaje.

Vicepresidente de EE. UU.
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El Gobierno del presidente Donald Trump suspendió a Microsoft y a otras siete compañías del programa que permite a las empresas tramitar green cards, o residencia permanente, para sus trabajadores extranjeros.

El vicepresidente JD Vance anunció la medida el jueves, en una conferencia de la Fuerza de Tarea contra el Fraude, y acusó a la tecnológica de reemplazar a empleados estadounidenses despedidos con trabajadores con visa H-1B.

Vance cuestiona cómo Microsoft usa el sistema

Vance explicó que el programa exige a las empresas publicar avisos de empleo en EE. UU. y luego acudir al Departamento de Trabajo para demostrar que necesitan dar la residencia a un extranjero por falta de candidatos locales.

Según el vicepresidente, algunas compañías publican el aviso en un periódico de un pueblo pequeño, sostienen que nadie respondió y usan esa falta de respuesta para sustituir a trabajadores estadounidenses.

Afirmó que ninguna empresa del país ha aprovechado este mecanismo más que Microsoft.

Para sustentarlo, citó cifras del año pasado: Microsoft despidió a 6,000 trabajadores estadounidenses, pero obtuvo 6,300 visas H-1B y casi 3,000 green cards.

Con esos datos, Vance calculó que por cada empleado despedido la compañía incorporó a 1.5 trabajadores extranjeros.

Los describió como personas en condición de servidumbre, porque deben abandonar el país si pierden el empleo y ganan menos que un estadounidense en el mismo puesto.

Su mensaje a la empresa fue que debe contratar más talento estadounidense.

Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), Microsoft ocupa el quinto lugar entre los empleadores que más usan la visa H-1B. Amazon encabeza la lista.

Microsoft rechaza la acusación y surgen críticas

Microsoft respondió que, de unas 6,000 solicitudes de H-1B que presentó en el último año fiscal, el 80% fue para extender o cambiar la condición de empleados que ya trabajaban en la empresa.

Es decir, no eran contrataciones nuevas. El resto correspondió a personas que ya estaban legalmente en EE. UU. y que equivalen solo al 1% de su plantilla en el país.

La compañía añadió que presenta peticiones únicamente para quienes cumplen los estándares de esa categoría de visa.

Doug Rand, exasesor sénior del USCIS durante el Gobierno de Joe Biden, calificó el anuncio de incoherente.

Argumentó que, si la preocupación fuera la servidumbre, lo último que se haría es impedir que las empresas ayuden a sus trabajadores H-1B a obtener la residencia.

Con una green card, explicó, el empleado deja de depender de su empleador para su estatus migratorio y puede cambiar de trabajo y negociar mejores salarios.

Ron Hira, profesor de Ciencia Política en la Universidad Howard y crítico de largo plazo del H-1B, consideró que la medida es muy significativa.

Recordó que la Casa Blanca emitió el mes pasado una orden ejecutiva, poco difundida, que pide a las agencias proteger a los trabajadores estadounidenses de abusos en el programa.

Según Hira, las garantías que exigen no afectar a trabajadores similares en EE. UU. nunca se han hecho cumplir.

Siete firmas más y una tarifa en disputa

Además de Microsoft, Vance dijo que quedan suspendidas Adobe y las consultoras tecnológicas Cognizant, Infosys, Tata, Wipro, HCL y Capgemini.

Ninguna había respondido a las consultas de AP cuando se publicó la nota.

La visa H-1B está pensada para empleos de alta especialización difíciles de cubrir con trabajadores locales.

Las tecnológicas son sus mayores usuarias y cerca de tres cuartas partes de las aprobaciones van a trabajadores de India.

El programa lleva tiempo bajo presión. El año pasado Trump intentó elevar la tarifa de la visa a US$100,000, pero un juez federal lo anuló en junio.

En agosto, el Gobierno propuso una nueva tarifa de US$103,265, que describió como un mecanismo para recuperar los costos de administrar el sistema migratorio. La norma aún no es definitiva y se espera que enfrente una demanda.

Nueve universidades bajo la lupa por visas J-1

Vance también señaló a nueve universidades que, a su juicio, merecen una investigación por posible fraude con las visas J-1, que permiten a visitantes extranjeros venir temporalmente a EE. UU. por programas de intercambio de trabajo y estudio.

Según dijo, esas instituciones usan el programa en mayor proporción que sus pares.

Son Harvard, Yale, Stanford, Brown, la Universidad de Pittsburgh, la Universidad de California en Davis, Caltech, la Universidad Estatal de Arizona y el MIT.

Stanford indicó que cooperará con la investigación y UC Davis, que trabajará con el Gobierno federal para confirmar su cumplimiento.

El MIT, Brown y Pittsburgh informaron que recibieron citaciones y las están revisando, mientras que Yale revisará los documentos cuando los reciba.

El MIT recalcó que cada titular de una visa J-1 en la institución fue evaluado y autorizado por el Gobierno de EE. UU.

El anuncio llegó un día después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) propusiera una tarifa de US$70,000 que las universidades deberían pagar por cada estudiante extranjero que participe en el programa de Prácticas Profesionales Opcionales (OPT), que permite trabajar en un empleo relacionado con su carrera.

Las medidas se conocieron pocas horas antes de que Trump entregara la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación al presidente ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, en una ceremonia con aliados del sector tecnológico.