Emprendimientos

Lavallière: La casa de diseño y fabricación de trajes que posee un estilo «anti moda»

Luis Cárdenas, el fundador de Lavalliere, compartió su historia en una entrevista con Infomercado, detallando la transformación de su empresa desde una fábrica textil hasta convertirse en una reconocida marca de lujo en el mercado peruano.
Por Gabriel Naquiche Publicado: Últ. actualización: 25 enero, 2024 11:36
6 minutos
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Durante el primer gobierno de Alan García en 1986, en medio de una severa crisis económica en el Perú, un joven Luis Cárdenas se embarcó en la venta de telas nacionales como medio para ganar dinero. En esa época, la disponibilidad de tejidos importados era limitada, y la ausencia de internet complicaba aún más su labor.

La búsqueda de información sobre tejidos importados requería leer en las bibliotecas, y fue precisamente durante una de esas incursiones en la Biblioteca Ricardo Palma que Luis descubrió a un proveedor en Italia conocido como Ermenegildo Zegna. Con apenas 18 años, se arriesgó a importar los textiles de esta reconocida marca, un emprendimiento particularmente desafiante para aquel tiempo.

A pesar de las dificultades, Luis persistió en su sueño y logró establecer contacto telefónico con la firma italiana. En sus propias palabras, Luis recuerda: «Me dijeron textualmente que en Sudamérica no vendían sus productos porque eran tejidos muy finos y que Sudamérica no era un mercado que a ellos les llamara la atención». Estas palabras resonaron en la mente de Luis como un desafío.

A pesar del recelo inicial, logró convencer a Ermenegildo Zegna, pero no sin condiciones. Le plantearon una meta clara: «Usted tiene que vender más de 100 mil dólares y le damos exclusividad para toda la región de Sudamérica». Determinado, Luis llevó a cabo la preventa con la ayuda de amigos y fondos propios, gracias a su reconocimiento en el mundo textil. La inversión inicial rondó los 60 mil dólares.

«Empezamos a vender los productos, no de manera masiva, pero eso nos abrió las puertas porque se empezó a rumorar mucho que en Sudamérica había una ‘compañía’ que adquiría volúmenes interesantes de tejido italiano», relató para Infomercado. Así, comenzaron a llegar alrededor de cinco fábricas dispuestas a colaborar con ellos, marcando el inicio del éxito para Luis Cárdenas en el ámbito textil.

La búsqueda de tu estilo personal

Cárdenas comparte que han adoptado un eslogan que los acompaña desde hace más de tres décadas: «la búsqueda de tu estilo personal». Este lema refleja su pertenencia a un movimiento global denominado «anti moda». Luis, de hecho, ha plasmado su visión sobre este movimiento en un libro que posee.

Para ellos, la moda implica más que seguir tendencias; es un proceso de construir un estilo personal en diversos aspectos de la vida, no solo en la elección de trajes, sino también en lo personal, social y laboral. Luis destaca su enfoque independiente: «Las personas son independientes y tienen que formar su propio estilo de vestir, no solamente en la línea de trajes, sino en lo personal, en lo social o en lo laboral. Moda para nosotros es copiar y nosotros no debemos copiar nosotros».

En la misma línea, Lucho ofrece asesoramientos personalizados para sus clientes, seleccionando personalmente las telas en ferias internacionales según su gusto y estilo. «Yo me encargo de asesorar a mis clientes porque el traje que les hago tiene que ver con el físico, la locación y la situación por la cual se lo pone».

Lo que comenzó como una empresa de distribución textil hace 37 años, Lavallière ha evolucionado para convertirse en una destacada empresa de Asesoría de Imagen. Luis ha desempeñado un papel clave en este proceso, participando en más de 30 ferias en Europa, como Première Vision en París, Moda In, Share Avenue, Milano Única, entre otras. Su búsqueda constante de conocimiento, desde sus primeros días leyendo sobre moda en bibliotecas a los 18 años hasta su participación actual en las mejores ferias del mundo, refleja su obsesión por aprender y evolucionar.

¿Por qué Lavallière?

Luis explica que Lavallière originariamente era un apellido, pero adquirió notoriedad al transformarse en el nombre de un pañuelo de moño de lazo ancho en la Francia del siglo XVII. Este elegante accesorio era utilizado por la duquesa de Lavallière, amante del rey, quien lo popularizó tanto entre hombres como mujeres, convirtiéndolo en un símbolo de refinamiento y buen gusto.

La elección de este nombre se basa en la búsqueda de una identidad distintiva con una historia fascinante que despierte la curiosidad de las personas. Por esa razón, buscaron un nombre que refleje tanto la línea masculina como femenina, razón por la cual Lavallière les pareció la opción ideal.

Una creciente demanda

Lavalliere posee un guardarropas separado cuidadosamente, ropa laboral, para un tema social, líneas de etiquetas en especial las de matrimonio. Ellos tienen entre 20 a 25 matrimonios semanales donde los visten completamente.

En un principio Lavallière comenzó con una oficina y contaba con solo tres trabajadores. Pero fueron creciendo cuando los proveedores de Europa empezaron a visitarlo aquí en Perú, entonces el tuvo que aumentar su talles y oficinas.

Actualmente, cuenta dos locales ubicados en los distritos de Surco y Miraflores y próximamente abrirán en San Isidro. Asimismo, Cárdenas está en negociaciones para migrar con una tienda a Europa.

Además, ahora cuentan con más de 60 maestros en sastrería y 15 personas en administrativos. Sin embargo, Luis resalta la labor de su Gerente de Marketing, Ana Naveda, por ser su mano derecha y ser guía en el éxito de su empresa.

«Durante la pandemia, nos vimos obligados a tomar decisiones realmente difíciles y arriesgadas, pero siempre priorizando el bienestar de nuestros empleados, a quienes consideramos parte de una gran familia. Es importante destacar que no despedimos a nadie durante este período. En lugar de eso, nos esforzamos por mantener a todos, de alguna manera, con ingresos, y lo logramos sin recurrir a préstamos de ninguna entidad, ya sea pública o privada.», comentó Cárdenas para este medio.

La calidad por encima del precio

Antes de la pandemia, los trajes oscilaban entre 500 y 1,500 dólares. Sin embargo, tras este periodo, ahora puedes encontrar trajes desde 250 dólares hasta el más costoso, que alcanza los 30 mil soles.

Luis se encarga personalmente de adquirir las telas en las ferias que visita, seleccionando los tejidos según sus preferencias personales, influenciado por aspectos regionales, de generación y estatus.

Adicionalmente, colabora con más de 40 fábricas a nivel internacional y exhibe todos los catálogos en sus tiendas, brindando a los clientes la libertad de elegir el diseño que desean para su traje o camisa, siempre manteniendo el distintivo estilo de Lucho Cárdenas. En sus propias palabras, Luis destaca: «Vendo lo que personalmente me gusta, no lo que está de moda en el mercado y no me interesa. Déjame explicarte por qué no ofrezco trajes a rayas. Para mí, las rayas son algo común y masivo. Si elijo vestirte, quiero que destaques y no te mezcles en la multitud, por eso evito las rayas».

Sus prendas de calidad lo han llevado a vestir a periodistas reconocidos como Beto Ortiz, Martin Riepl, Renato luna, Erick Osores, Óscar del Portal, entre otros. También ha vestido a César Nakazaki, uno de los abogados más famosos del Perú.

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