¿La formalidad de las relaciones labores va más allá de una buena intención del Estado?

¿La formalidad de las relaciones labores va más allá de una buena intención del Estado?

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Cuando un ciudadano de a pie lee en los periódicos que el Estado quiere reducir la informalidad siempre ocurre, en su gran mayoría, que no pasa de ser un título más y una frase que acumula una serie de objetivos que muchas veces pasan por la buena fe de las intenciones y que de igual manera vienen a ser consideradas como políticas populistas que son nuevamente aceptadas por la sociedad como un renglón más en la lista que se viene forjando hace ya buenos años.

Es muy cierto que un empleador que se quiere plantear una estrategia de formalidad a nivel laboral trata de analizar todas sus cargas, sobre todo, a nivel de costos. Pese a que pueden haber muchas estrategias o planeamientos sobre cómo hacer crecer la formalidad de las relaciones laborales, esta es una tarea que lleva demasiados años y que, aparentemente, el actual Gobierno se ha trazado como meta.

Sea como se percibe, la idea y/u objetivo se ha manifestado en reiteradas ocasiones. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la formalidad de las relaciones laborales van mas allá de una estadística debiendo el Estado enfocarse en plantear estrategias de flexibilización en las cada vez mas restrictivas normas laborales donde, de acuerdo a la jurisprudencia, hemos pasado de una estabilidad relativa laboral a una estabilidad absoluta, esto como consecuencia de la constante jurisprudencia que no hace sino blindar al trabajador sin considerar los costos que le generan al empleador y la consecuente huida de la formalidad ante una relación laboral.

He ahí el hecho de que cada empleador en nuestro país se encuentre en la encrucijada de la formalidad y la informalidad en una relación laboral, siendo los costos los que mandan y que ante la posición de un Estado con una mentalidad netamente fiscalizadora, se viene a transformar en una cacería de brujas, cuando en realidad el rol del Estado es el de establecer, proponer y motivar relaciones económicas óptimas para el desarrollo de economías de mercado.

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No debemos dejar de lado que venimos de una cultura social en la cual el “supuesto” sacarle la vuelta a la ley es beneficioso, pues esta es una premisa del pasado, producto de muchos factores y en donde ha colaborado mucho la tecnología, por lo cual hay que reconocer que el Estado ha velado por estar a la vanguardia de las herramientas tecnológicas que le han permitido realizar mejores procedimientos de fiscalización, relacionando los procesos de fiscalización de Sunat con los laborales, siendo mayor razón para que el empleador considere mas la formalidad de las relaciones laborales a exponerse a fiscalizaciones que generarán procedimientos con fines sancionatorios.

Por ello, consideramos que una de las tareas pendientes del Estado es la de uniformizar su legislación laboral, lo cual ayudará a que el horizonte legal laboral sea mas atractivo para los empresarios que, finalmente, vienen a ser los empleadores. Evidentemente se necesitará de una reforma plena con las herramientas que permitan seguir un camino que establezca firmemente los principios básicos de una relación laboral y, consecuentemente, haga más atractiva la formalidad de las relaciones laborales estableciendo posiciones beneficiosas tanto para el empleador como para el trabajador.

Foto Reporteros Asociados

Acerca del Autor

Aldo Cárcamo Otero

Abogado por la Universidad de Piura, con especialidad en Derecho de la Empresa. Socio fundador del Estudio Jurídico Cárcamo Abogados, con experiencia en derecho laboral y corporativo.