Aarón aprendió desde niño que que el trabajo no avergüenza, incluso cuando tuvo que vender en mercados y como ambulante para apoyar en casa. Con el tiempo, fundó Ikupesa, una empresa peruana que nació sin ahorros, superó fracasos, resistió la pandemia y ahora proyecta expandirse a Latinoamérica como un actor clave del packaging.
Aarón Sánchez Sobrino
Criado en una familia humilde de Ventanilla, Aarón fue educado por su madre, quien sacó adelante a él y a sus dos hermanas con esfuerzo. En ese entorno, el trabajo no fue una opción, sino una necesidad. Por ello, desde niño ayudó como ambulante y en distintos mercados, acompañando a su madre en cada jornada.
Sin embargo, uno de los momentos que marcaría su historia ocurrió durante la adolescencia. Mientras vendía calzado en un mercado vio pasar a una compañera del colegio e, invadido por la vergüenza, bajó la mirada.
Aquella escena, aparentemente simple, se convirtió en una lección de vida cuando su madre le recordó que ningún trabajo es motivo de vergüenza, porque el esfuerzo dignifica y construye personas íntegras.
Inicios como emprendedor
Antes de sumergirse en el mundo del emprendimiento, Aarón realizó una carrera sólida en el sector de las Tecnologías de la Información (TI), donde inició como técnico y, gracias a su constancia y visión comercial, ascendió hasta convertirse en jefe comercial.
Ese recorrido profesional lo llevó a ganar un concurso nacional de Intel, reconocimiento que lo hizo acreedor a la primera Ultrabook que llegó al Perú. Impulsado por ese logro y convencido de que era el momento de dar el siguiente paso, decidió lanzar su primer emprendimiento tecnológico.
Sin embargo, la experiencia no tuvo el desenlace esperado. El proyecto fracasó financieramente y lo dejó sin ahorros, pero no sin aprendizajes.
Lejos de rendirse, ese golpe se convirtió en el punto de partida para reinventarse y animarse a comenzar nuevamente desde cero, con más experiencia y una visión más clara del camino que quería construir.
Historia de Ikupesa: Inicios
El inicio de Ikupesa se dio casi por accidente en 2010. Un cliente durante su etapa en el rubro de TI le solicitó servicios de impresión y, aunque no conocía el sector, decidió aceptar el desafío.
Poco a poco, Aarón empezó a identificar el potencial económico de la industria gráfica, hasta que dio el salto definitivo al mundo del empaque.
Es así como Ikupesa inició, como una imprenta que operaba de forma muy micro, sin maquinaria propia y tercerizando todos sus procesos.
Por ello, convencido de que podía ofrecer una solución, empeñó su laptop premiada para financiar una muestra real del producto. El riesgo valió la pena, ya que esa apuesta le permitió cerrar su primer contrato y validar su modelo de negocio.
Sin embargo, los primeros años estuvieron lejos de ser fáciles. Ikupesa sobrevivió en un escenario de constante incertidumbre, mientras, incluso, su propia familia lo instaba a dejar lo que consideraban «jugar a la empresita».
Gracias a esa determinación, la empresa se mantuvo vigente hasta alcanzar un punto de inflexión crítico durante la pandemia, etapa que terminaría por consolidar su camino emprendedor.

Desafíos y crecimiento
Cuando el mercado se detuvo por la crisis sanitaria, la incertidumbre se convirtió en el punto de partida para una transformación clave.
Ante la reducción de proyectos, la empresa decidió replantear su modelo de negocio y especializarse en el sector gastronómico, identificando al packaging como un insumo recurrente y estratégico para el crecimiento del delivery.
Este giro no solo respondió a la coyuntura, sino que abrió una nueva oportunidad de expansión sostenida.
Este enfoque, reforzado por la obtención de certificaciones de inocuidad y la conformación de equipos con talento proveniente de grandes corporaciones, permitió a Ikupesa triplicar sus ventas de manera anual.
Así, pasó de ser una imprenta tradicional a convertirse en un socio logístico integral para cadenas reconocidas como Cinnabon y La Lucha.
Actualmente, Ikupesa fabrica bolsas de papel couché, cajas para juguetes y focos, Además de empaques para chocolates, té, panetón y helados; y para laboratorios cajas para jarabes, pastillas y cremas.
Asimismo, gigantografías, roll screens y una línea de productos de papelería corporativa y publicitaria.

Planes
Ikupesa avanza con una visión expansiva y disruptiva, convencida de que la adaptabilidad constante es la clave para evitar el estancamiento y sostener su crecimiento en el tiempo.
En esa línea, sus planes para los próximos cinco años apuntan a la consolidación de un hub estratégico en Chancay, donde se procesarán productos semielaborados a partir de alianzas con fábricas en China.
Este modelo no solo optimizará la cadena productiva, sino que también permitirá aprovechar certificados de origen para exportar a mercados de la región como Chile, Colombia, Ecuador y Bolivia.
Contactos
Instagram: ikupesa_pe
Facebook: Ikupesa- Cajas y Empaques
TikTok: @ikupesa_pe
Web: IKUPESA
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