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Expectativa electoral 2026 podría desacelerar inversión y afectar tipo de cambio en Perú

Expertos señalan que el potencial de crecimiento de Perú ha caído más que en sus pares regionales debido a la inestabilidad política desde 2013.

Por Infomercado
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Perú registra una pérdida significativa en su crecimiento potencial económico desde el 2013, atribuido principalmente a la incertidumbre política que ha caracterizado la última década, según declaraciones de expertos y datos analizados por Bloomberg Línea y Credicorp.

El país, que ha mantenido en años recientes niveles de inflación bajos y empleo formal en ascenso, enfrenta ahora riesgos vinculados al ciclo electoral de 2026, que podría afectar la inversión, la estabilidad cambiaria y la confianza del mercado.

Impacto de la inestabilidad política en el crecimiento potencial de Perú

Daniel Velandia, analista de Credicorp, explica que la economía peruana ha registrado una caída en su crecimiento potencial cercana al 3%, más pronunciada que en países como Chile o Colombia, debido a más de una década de temores políticos.

Este entorno ha afectado la confianza empresarial y la toma de decisiones de inversión, cuya recuperación dependerá en gran medida de un escenario político más estable tras las elecciones de 2026.

Las tensiones derivadas de la fragmentación partidaria —con más de 40 partidos inscritos— y la baja confianza institucional influyen en la postergación de proyectos clave en infraestructura, energía y minería.

Además, medidas con tendencias populistas en el Congreso, como aumentos en el gasto público, retiros previsionales y reducción de ingresos tributarios, podrían debilitar la disciplina fiscal y elevar el riesgo país, lo que complicaría el acceso a financiamiento y presionaría el tipo de cambio.

Proyecciones de inversión y riesgos en el contexto electoral

Para 2025, se espera un crecimiento del 4.5% en la inversión privada y del 5.8% en la pública. Sin embargo, hacia 2026, la incertidumbre generada por el proceso electoral podría desacelerar estos ritmos, principalmente por el efecto de la espera de mayor claridad política en las decisiones de inversión, según Ricardo Ávila de Scotiabank y Daniel Velandia de Credicorp. Esto también incidiría en el gasto y empleo, elementos críticos para la actividad económica.

La desconfianza en las reglas de juego podría afectar el consumo privado y la inversión a largo plazo, particularmente en sectores regulados como finanzas, educación y salud.

Motores económicos y expectativas para 2026

En contraste con las incertidumbres, el megapuerto de Chancay constituye un pilar importante para la economía del próximo año. El economista Jimmy Astocóndor, de Pacífico Business School, estima que la aportación de Chancay al Producto Bruto Interno permitirá un crecimiento adicional de aproximadamente 1% en 2026.

Asimismo, prevé que el avance en la reactivación de megaproyectos mineros, una vez haya mayor estabilidad política, será un elemento clave para atraer inversión privada y disminuir el riesgo país.

Astocóndor insiste en que un gobierno con línea política centrada hacia el centro-derecha y derecha favorecerá la reducción de costos del financiamiento internacional para empresas peruanas, facilitando la posibilidad de ofertas de bonos en mercados globales a tasas competitivas.

Perspectivas para el tipo de cambio e inflación

El sol peruano ha mantenido fortaleza en los últimos meses, beneficiado por la tendencia alcista de los precios internacionales del cobre y la debilitación relativa del dólar.

Sin embargo, se espera que la creciente incertidumbre electoral presione a la moneda local hacia una depreciación que podría situar el tipo de cambio entre S/3.65 y S/3.70 al cierre de 2025 y el inicio de 2026.

Históricamente, se registra un alza del dólar en esta época del año, aunque sin impacto severo en la inflación o el crecimiento si no hay choques de confianza excepcionales.

Respecto a la inflación, el Banco Central mantiene la expectativa de estabilidad dentro del rango meta, con una tasa actual alrededor de 1,7%.

Los precios internacionales de petróleo y bienes agrícolas se mantienen estables, mientras no se identifican presiones locales significativas para una aceleración inflacionaria en el corto plazo.