Las noches más cálidas que trae el Fenómeno El Niño pueden reducir la producción de mango, en especial de la variedad Kent, advirtió Santiago Pastor, docente de Agronomía y Negocios de la Universidad Científica del Sur. El cultivo necesita frío nocturno para florecer.
«Cuando las temperaturas nocturnas permanecen demasiado elevadas, el árbol puede presentar un buen desarrollo vegetativo, pero producir menos flores y, en consecuencia, menos frutos», explicó Pastor en declaraciones a Portalfrutícola.com, recogidas por la revista La Cámara de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).
Según el especialista, algunos agricultores recurren al raleo y a podas para adelantar la producción y evitar que las etapas críticas del cultivo coincidan con las temperaturas más altas.
Arándanos y palta Hass
En el arándano, el calor puede provocar menor cuajado, aborto floral y frutos de menor calidad y concentración. Pastor señaló que la combinación de calor y estrés de la planta reduce su potencial productivo.
Como alternativa, mencionó el uso de microorganismos benéficos. «Una de estas estrategias consiste en incorporar hongos endófitos a las plántulas durante sus primeras etapas de desarrollo», dijo.
En la palta Hass, el calor genera estrés y reduce la capacidad fotosintética de la planta, sobre todo cuando no hay un sistema de riego adecuado. El daño afecta la formación de flores y frutos, y puede terminar en menor productividad.
Pastor indicó que un riego bien diseñado permite controlar el agua que recibe cada planta y aplicar nutrientes a través de ella.
Uva de mesa, cosecha adelantada
En la uva de mesa, uno de los principales productos de agroexportación del Perú, los productores buscan adelantar el ciclo para que la maduración no coincida con los meses de más calor.
«Los productores están realizando podas y otras prácticas de manejo para inducir anticipadamente el desarrollo de los brotes y adelantar la cosecha. La razón es que una exposición excesiva a temperaturas elevadas puede reducir la calidad de la fruta y afectar la concentración de sólidos solubles y azúcares», explicó.
Para Pastor, la adaptación al cambio climático requiere una estrategia de largo plazo.