La Caja Piura cerró el ejercicio 2025 con una utilidad neta de S/ 107.82 millones, el nivel más alto registrado por la entidad, en un año marcado por la absorción de una cartera de alto riesgo proveniente de la ex Caja Sullana en liquidación y por un entorno de cautela crediticia en el sistema microfinanciero.
De acuerdo con la información institucional, el resultado se alcanzó con un volumen de colocaciones superior a S/ 6,485 millones y una morosidad consolidada de 9.5 %, indicador que la entidad reporta en un contexto de integración de créditos con mayores niveles de deterioro. Los datos fueron presentados por Javier Bereche, presidente del directorio de Caja Piura.
Indicadores de solvencia por encima de los límites regulatorios
Al cierre de 2025, la microfinanciera registró un Ratio de Capital Global (RCG) de aproximadamente 15.17%, nivel que se ubicó por encima del mínimo legal de 10 % y del umbral interno establecido por la institución. Según lo informado, este resultado estuvo asociado, entre otros factores, a una reducción del gasto financiero, que alcanzó los S/ 78 millones durante el ejercicio.
La entidad precisó que el cumplimiento de estos indicadores es reportado a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, que evalúa la solvencia patrimonial y la gestión de riesgos de las cajas municipales. En ese marco, la tendencia descendente de la mora es considerada por el regulador como una señal relevante de estabilidad financiera y capacidad de recuperación de cartera.
Emisión de bonos subordinados y estructura de capital
Como parte de su estrategia de fondeo, Caja Piura ejecutó en 2025 una emisión de bonos subordinados por S/ 202 millones. La operación permitió ampliar la capacidad de colocaciones sin diluir el patrimonio, al tratarse de un instrumento que computa como capital complementario y diversifica las fuentes de financiamiento de mediano plazo.
La entidad indicó que esta operación se orientó a fortalecer su posición patrimonial y a sostener el crecimiento del crédito en distintos segmentos productivos, particularmente en regiones donde la cobertura de la banca tradicional es limitada.
Cartera heredada y desempeño crediticio
Uno de los principales desafíos del ejercicio fue la gestión de la cartera proveniente de la ex Caja Sullana. Según la información difundida, la morosidad consolidada de 9.5% refleja el impacto de esa absorción y, al mismo tiempo, las acciones de contención del deterioro crediticio implementadas tras el proceso de adquisición.
La administración de Caja Piura sostuvo que la gestión de riesgos y la recuperación de créditos fueron ejes centrales durante el año, en un contexto en el que el desempeño de las microfinancieras es monitoreado de cerca por el regulador debido a la evolución de la calidad de cartera.
Alcance nacional y relación con los clientes
Caja Piura opera a nivel nacional y mantiene una cartera enfocada en micro y pequeños empresarios, agricultores, emprendedores y familias. La entidad señaló que su modelo de atención combina presencia regional y productos financieros orientados al ahorro y al crédito, con el objetivo de sostener relaciones de largo plazo con sus clientes.
En ese sentido, la institución remarcó que la formalización financiera, el uso responsable de productos crediticios y la planificación de flujos de caja son factores relevantes para la sostenibilidad de los negocios atendidos por el sistema de microfinanzas.
Con los resultados de 2025, Caja Piura concluyó un ejercicio caracterizado por utilidades históricas, cumplimiento de ratios regulatorios y una estrategia de fondeo orientada a sostener su actividad crediticia en el país.