Coyuntura

Actividad económica crece en el primer trimestre, pero se visualiza panorama desafiante

La actividad creció 3.8% de manera interanual en el primer trimestre del año, justificado principalmente por el componente no primario (4.9%) gracias a la normalización de las actividades de los sectores que aún se encontraban afectados por restricciones sanitarias.
Últ. actualización: 20 mayo, 2022 13:37
Crecimiento Perú
Economía peruana creció más de 20% durante el primer semestre del 2021, según el INEI.

Según datos de BBVA Research, la actividad económica registró un avance de 3.8% en marzo, luego de crecer 4.9% interanual en febrero.

El componente no primario aumento en 5.4%, dentro de este rubro, los sectores con mayor dinamismo fueron; Alojamiento y Restaurantes (42.1%), Transportes (12.2%) y Comercio (8.1%) reflejando el levantamiento de casi la totalidad de las medidas de aislamiento sanitario, sobre todo las restricciones de aforo a fines de febrero.

Por su parte, el componente primario del PBI experimentó una caída de 2.2%, al interior del cual resaltan las contracciones más acentuadas del sector Pesca (-25.1%) y de la actividad Minera Metálica (-3.2%), esta última dejando ver el impacto de los conflictos sociales en las zonas de influencia de las operaciones mineras.

Por ello, la actividad creció 3.8% de manera interanual en el primer trimestre del año, justificado principalmente por el componente no primario (4.9%) gracias a la normalización de las actividades de los sectores que aún se encontraban afectados por restricciones sanitarias.

La expansión de la actividad económica pudo ser mayor de no haberse presentado los conflictos sociales que continúan lastrando la actividad primaria.

En términos desestacionalizados, la economía registró una contracción de 1.3% en marzo según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), ubicándose nuevamente por debajo del nivel alcanzado previo a la pandemia. El análisis sugiere que la actividad está perdiendo potencia de manera relativamente rápida.

La situación, en términos interanuales, no parece tan negativa según los indicadores disponibles para abril. La producción de electricidad se aceleró ligeramente, dinámica similar ocurrió con el consumo interno de cemento, incluso de manera más acentuada, mientras que la inversión publica se posicionó en terreno positivo.

Sin embargo, las protestas y conflictos sociales tienen tendencia a persistir. En abril, la ciudad de Lima, la cual genera alrededor de la mitad del PBI del país, se vio afectada el toque de queda de casi un día, mientras que la actividad minera no está logrando operar a su plena capacidad.

Asimismo, el entorno externo se está deteriorando, los procesos de normalización monetaria alrededor del mundo se aceleran en detrimento del crecimiento. Los indicadores estipulan una ralentización ya que la confianza empresarial retrocede y el nivel de inventarios no deseados se mantuvo en el equivalente a 14 días de ventas (promedio 2019: 9).

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