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Rio Tinto y Glencore abandonan negociaciones para fusionarse: ¿Qué pasó?

De haberse concretado, la operación habría dado origen a la mayor empresa minera del mundo por valor de mercado.

Por Jordy Acevedo
3 minutos
fusión Rio Tinto y glencore
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El intento de fusión entre Rio Tinto y Glencore volvió a quedar descartado. La minera angloaustraliana confirmó que ya no mantiene conversaciones con su par suiza, al no haberse alcanzado un acuerdo que ofreciera valor suficiente para sus accionistas, poniendo fin a un proceso que se había reactivado en 2024 tras varios intentos fallidos a lo largo de más de una década.

De haberse concretado, la operación habría dado origen a la mayor empresa minera del mundo por valor de mercado, en un momento en que el sector evalúa procesos de consolidación para responder al aumento de la demanda de minerales estratégicos.

Diferencias en la valoración y la prima ofrecida

Uno de los principales puntos de quiebre fue la valoración del negocio de Glencore, en particular su combinación de activos mineros con una amplia plataforma de trading de materias primas.

Según fuentes del sector citadas por medios financieros internacionales, Rio Tinto mostró reticencia a pagar una prima elevada, considerando que el precio no reflejaba adecuadamente el retorno esperado para sus accionistas.

Este desacuerdo se mantuvo incluso en las conversaciones más recientes, que, de acuerdo con personas familiarizadas con el proceso, llevaron a ambas partes más cerca que nunca de un entendimiento, aunque sin lograr cerrar la brecha sobre el valor del grupo combinado.

Culturas corporativas y modelos de negocio distintos

Otro factor determinante fue la diferencia en las culturas de gestión. Rio Tinto opera con un enfoque centrado en grandes activos mineros y disciplina de capital, mientras que Glencore combina producción minera con una intensa actividad comercial en mercados globales de commodities.

Estas diferencias ya habían sido señaladas como un obstáculo en 2014, cuando Rio rechazó un acercamiento informal de Glencore, argumentando entonces que la operación no se alineaba con su estrategia corporativa ni con los intereses de largo plazo de sus accionistas.

Un historial de intentos sin acuerdo

La idea de una combinación entre ambas compañías no es nueva. Surgió por primera vez antes de la crisis financiera global de 2008, volvió a discutirse en 2014 y fue retomada con mayor seriedad en 2024. En todos los casos, las negociaciones terminaron sin resultados concretos.

En un comunicado reciente, Rio Tinto reiteró que su decisión responde a la evaluación de alternativas estratégicas que maximicen el valor para los accionistas, sin detallar los términos específicos de las conversaciones.

Reacción del mercado y postura de Glencore

Tras conocerse la decisión, las acciones de Glencore llegaron a caer hasta 11% en la jornada bursátil, reflejando la expectativa que el mercado había asignado a una eventual operación.

En un comunicado separado, Glencore señaló que mantiene fundamentos sólidos para respaldar su estrategia independiente y que continuará enfocada en cumplir sus propias prioridades operativas y financieras, sin hacer referencia a nuevas conversaciones con Rio Tinto.

Un contexto de consolidación que enfrenta obstáculos

El desenlace se suma a otros intentos de consolidación de gran escala que no prosperaron recientemente en la industria. Entre ellos figura la oferta de BHP por Anglo American, valorada en US$ 49.000 millones, que se desmoronó ante dudas sobre la estructura de la propuesta, pese al interés del sector por ganar escala frente al crecimiento de la demanda global de minerales.

Analistas del sector señalan que, aunque existe presión para consolidar activos estratégicos, las diferencias de valoración, los modelos de negocio y la gobernanza corporativa continúan siendo barreras relevantes para cerrar acuerdos de esta magnitud.