El sector energético internacional mantiene la atención sobre Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. En este contexto, Repsol y la italiana Eni buscan resolver compromisos financieros pendientes con la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), que superan los 6,000 millones de dólares vinculados al suministro de gas y petróleo.
La situación se ha convertido en el principal desafío para ambas compañías, que llevan décadas operando en el país caribeño.
Exposición patrimonial y deuda pendiente
Repsol, cuyo consejero delegado es Josu Jon Imaz, registra una exposición patrimonial de aproximadamente 386 millones de dólares en Venezuela, según sus últimos resultados trimestrales.
La compañía española espera resolver cerca de 1,053 millones de dólares que Caracas mantiene como deuda. De esa cifra, ha provisionado 627 millones y mantiene pendientes de cobro otros 420 millones.
En paralelo, Repsol y Eni comparten el 50% de un negocio de gas en el país. Ambas corporaciones son propietarias del yacimiento Perla, ubicado frente a la costa venezolana, que ha aportado alrededor de un tercio del gas utilizado para la generación eléctrica nacional.
Según estimaciones de Financial Times, las dos empresas buscan recuperar pagos por unos 6,000 millones de dólares derivados de ese suministro.
Origen de los compromisos con PDVSA
El entramado financiero se remonta a hace más de una década, cuando Repsol acordó con PDVSA una línea de financiación superior a los 1,200 millones de dólares.
Los recursos se destinaron a operaciones diversas, desde gastos operativos hasta inversiones de capital. La estatal venezolana compensaba a la energética española mediante barriles de petróleo o devoluciones de dinero, lo que permitió a Repsol transportar crudo hacia sus refinerías en España.
Restricciones de Washington
El marco regulatorio internacional condiciona la capacidad de las compañías para recuperar sus saldos.
En marzo de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revocó las licencias que su antecesor Joe Biden había otorgado a petroleras extranjeras para cobrar deudas en producción de crudo.
Esa decisión cerró la vía que permitía a Repsol recibir pagos en especie y dejó pendiente un ajuste integral de cuentas.
Reacción de los mercados
La detención de Maduro generó movimientos inmediatos en los mercados. Las acciones de Repsol subieron 3.5% el lunes posterior a la intervención estadounidense, aunque retrocedieron más de 2% en la jornada siguiente por toma de ganancias.
Otras compañías del sector, como Chevron y Eni, también registraron variaciones positivas en sus cotizaciones. Los analistas señalan que la expectativa de un reajuste de deudas millonarias se refleja en la respuesta de los inversionistas.