Cuando una emisora regional quería distribuir una serie extranjera hace veinte años, primero negociaba los derechos para su mercado, luego la doblaba o subtitulaba, y el espectador la recibía con meses de retraso y sin posibilidad de elegir cuándo verla.
Plataformas digitales como https://1xbet.pe/es y los grandes servicios de vídeo bajo demanda operan con una lógica completamente distinta: el mismo título disponible en 190 países el mismo día, con recomendación algorítmica que sustituye la decisión editorial de la emisora. Que el mercado global de streaming haya llegado a 129.260 millones de dólares en 2024, con proyecciones de 416.000 millones para 2030, es en parte consecuencia de haber eliminado esa fricción distributiva que el cable nunca resolvió.
Dónde Se Produce ya No Determina Quién Ve Qué
Hollywood organizó durante décadas la producción audiovisual global desde un puñado de estudios, y las cadenas británicas y las telenovelas latinoamericanas funcionaban como excepciones exportables con licencias negociadas mercado por mercado.
Netflix empezó a romper eso cuando lanzó sus primeros originales en mercados no anglosajones, con resultados que redefinieron qué significa que una serie sea «global». Del 49% que representaba en 2021, el contenido en idiomas distintos al inglés llegó al 55% del catálogo de Netflix en 2024, con los títulos en idiomas asiáticos ocupando más del 21% de los lanzamientos recientes.
Squid Game, producción coreana que acumuló 1.650 millones de horas de reproducción en sus primeros 28 días, fue el caso más visible de algo que ya venía pasando con series como La Casa de Papel, un título europeo de habla hispana que el algoritmo de recomendación empujó hacia audiencias en más de 190 países sin que mediara ninguna decisión comercial de distribución territorial por parte de ningún estudio.
Modelos que Desplazan a la Televisión Lineal
Los ingresos totales combinados de vídeo bajo demanda y televisión de pago se situaron en 2024 en 291,3 mil millones de dólares y para 2027, según las previsiones del sector, el vídeo bajo demanda superará por volumen por primera vez al cable tradicional. Es el tipo de nivel que, una vez que ocurre, raramente se revierte.
Que Disney+ tuviese su primer beneficio trimestral en la historia del servicio en el cuarto trimestre de 2024 (321 millones de dólares) tiene bastante que ver con el plan con publicidad, que optó el 60% de las nuevas inscripciones sobre un total de 158,6 millones de suscriptores con los que terminó el año. Al comenzar 2025, Netflix contaba con más de 300 millones de suscriptores y 18.000 millones de dólares presupuestados para contenido, y su región con más usuarios no es América del Norte sino Europa, Oriente Medio y África, con 96 millones de cuentas.
América Latina Como Productora, No Solo Como Mercado
Netflix tiene subsidiarias activas en los principales mercados audiovisuales de la región y produce originales en Brasil, México, Colombia y Argentina que circulan globalmente. Las cifras de suscriptores muestran dónde está el volumen y dónde está el margen.
| Región | Suscriptores Netflix (2024) | Ingreso por usuario mensual |
| EMEA | 96,13 millones | 10,99 USD |
| EE.UU. y Canadá | 84,8 millones | 17,06 USD |
| Asia-Pacífico | 52,6 millones | 7,31 USD |
| América Latina | 49,18 millones | 8,40 USD |
Los mercados latinoamericanos crecen en suscriptores más rápido que América del Norte, aunque con ingresos por usuario que están bastante por debajo de los de las regiones maduras. Las plataformas han respondido con planes para dispositivos móviles y precios diferenciados, porque en gran parte de la región el smartphone es la única pantalla de streaming disponible en el hogar.
El Creador Independiente como Nodo Distributivo
YouTube pagó cerca de 2.800 millones de dólares a creadores de contenido solo en India en 2024, con previsiones de que esa cifra aumente un 30% en 2025. Casi tres mil millones transferidos a creadores individuales en un solo mercado en un año, sin que ningún estudio ni cadena de televisión intermediara en la transacción. La distribución audiovisual dejó de requerir infraestructura pesada, y lo que sí requiere es conectividad junto con una audiencia construida dentro de los sistemas de recomendación de las plataformas.
Para las productoras pequeñas y los mercados con industrias audiovisuales que históricamente no tenían acceso a los canales de distribución internacional, eso abre posibilidades que el modelo del cable nunca ofreció. La pregunta que nadie ha respondido con claridad es cuánto del valor generado en esos canales termina en manos de quienes producen el contenido, frente a cuánto queda en los márgenes de las plataformas.