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Pluspetrol paraliza producción de GLP en Pisco y el riesgo llega a 8 millones de hogares

La planta de fraccionamiento de Pisco, que abastece el 70% del GLP del país, suspendió operaciones tras el corte de suministro de Camisea.

Por Jordy Acevedo
3 minutos
exportaciones de gas Perú
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La planta de fraccionamiento de Pluspetrol en Pisco (Ica), responsable del 70% del Gas Licuado de Petróleo (GLP) que se consume en el Perú, suspendió su producción el miércoles 4 de marzo tras el corte del flujo de gas natural provocado por la deflagración en el ducto de Camisea el 1 de marzo.

La paralización expone a más de 8 millones de hogares peruanos al riesgo de escasez y alza de precios en los balones de cocina, según advirtieron especialistas y representantes del sector envasador.

La empresa informó que la detención de operaciones responde a una decisión de la Transportadora de Gas del Perú (TGP), concesionaria del gasoducto, que solicitó cerrar las válvulas de suministro para ejecutar las reparaciones en el tramo dañado en la selva de Cusco.

El cuello de botella ya golpea a las envasadoras

El impacto se siente de inmediato en la cadena de distribución. Abel Camasca, presidente de la Asociación de Empresas Envasadoras de Gas del Perú (ASEEG), confirmó que el racionamiento en el terminal de Pisco ya alteró los tiempos de despacho: cargar una cisterna, operación que antes tomaba 14 horas, puede demorar ahora entre 3 y 4 días.

Ese cuello de botella encarece el traslado y rompe el ritmo habitual de abastecimiento, sobre todo hacia regiones alejadas de la costa.

El exministro de Energía y Minas Carlos Herrera Descalzi lo resume con claridad: el 70% del GLP que consume el Perú viene de Camisea y ese 70% está cortado.

¿Qué pasa con las importaciones?

El 30% restante del GLP se cubre con importaciones, cuyo precio se fija en el mercado internacional a valores de emergencia, lo que presiona aún más el costo final. Esta semana llegó al terminal de Solgas en el Callao un buque con 20,000 toneladas de GLP importado.

Zeta Gas espera otra embarcación. Pluspetrol tiene asignado su propio calendario de importaciones, pero los especialistas advierten que el volumen disponible no alcanzará para cubrir la brecha mientras Pisco permanezca paralizada.

Los tres terminales de almacenamiento en el Callao —Solgas, Zeta Gas y Petroperú— suman una capacidad total de 33,000 toneladas, un colchón que podría agotarse si la reparación del ducto se extiende más allá de los 14 días estimados por TGP.

El precio del balón, en alerta

La ASEEG advierte que si el ritmo de reposición no se normaliza, el precio del balón de GLP podría superar los S/ 100, frente a los valores habituales de entre S/ 45 y S/ 60 en Lima. Los hogares de regiones sin acceso a gas domiciliario por red son los más vulnerables, pues dependen exclusivamente del balón para cocinar.

El Ministerio de Energía y Minas (Minem), a través de su directora general de Hidrocarburos María Esther Peñaloza, llamó a la calma y sostuvo que los usuarios de gas natural no pueden migrar automáticamente a los balones de GLP, por lo que no prevé desabastecimiento ni alzas significativas en ese segmento.

Sin embargo, los propios envasadores contradicen esa proyección: si el suministro no se restablece pronto, el mercado registrará incrementos que el consumidor final terminará absorbiendo.

La emergencia energética fue declarada mediante Resolución Viceministerial N° 004-2026-MINEM/VMH, con vigencia del 1 al 14 de marzo. Si la reparación del ducto supera ese plazo —algo que el propio ministro Ángelo Alfaro no descartó ante el Congreso—, el Ejecutivo evalúa importar gas natural por barco al Callao como medida de contingencia.