Petroperú cerró el 2025 con una pérdida neta de US$468.3 millones, según sus estados financieros al 31 de diciembre. Aunque el resultado continúa en terreno negativo, la cifra es menor a la pérdida de US$773.9 millones reportada en 2024.
El desempeño anual estuvo marcado por un incremento en la producción de combustibles en la Nueva Refinería Talara y por medidas internas de reducción de gastos.
No obstante, la empresa mantiene un capital de trabajo negativo de US$1,558 millones, lo que refleja que sus obligaciones de corto plazo superan a los recursos disponibles.
Reorganización de Petroperú tras pérdidas en 2025
Ante este escenario financiero, el Gobierno publicó el 31 de diciembre el Decreto de Urgencia N° 010-2025, que dispone la reorganización patrimonial de los activos de PETROPERÚ S.A.
La norma establece mecanismos para garantizar la continuidad de la cadena de producción y abastecimiento de hidrocarburos a nivel nacional y faculta la participación de ProInversión en la evaluación de alternativas que permitan incorporar capital privado o nuevas modalidades de gestión de activos.
El decreto se emitió en un contexto en el que la empresa enfrenta restricciones financieras y una menor calificación crediticia otorgada por agencias internacionales como Moody’s y Standard & Poor’s, lo que incide en sus condiciones de financiamiento.
Nueva Refinería Talara y producción de combustibles
De acuerdo con el reporte financiero, uno de los principales factores que incidieron en la reducción de pérdidas fue la mayor producción de diésel de bajo azufre y gasolinas en el marco del proceso de estabilización de la Nueva Refinería Talara.
La compañía indicó que el incremento en la producción permitió mayores ventas en el mercado interno y una menor necesidad de importar combustibles terminados.
En paralelo, la administración reportó menores gastos de operación, asociados a la optimización de costos en distintas áreas de la empresa.
Factores que limitaron la recuperación
Durante el primer semestre del año, Petroperú enfrentó restricciones operativas vinculadas a cierres de puertos por oleajes anómalos, lo que afectó el suministro regular de crudo hacia la refinería.
Estos eventos impactaron el ritmo de producción y abastecimiento en un periodo clave del ejercicio. A ello se sumó el entorno financiero adverso derivado de la rebaja en la calificación crediticia.
La gerencia señaló que los planes en marcha buscan atender las necesidades inmediatas de liquidez y que la mejora en los márgenes operativos contribuiría a reducir las obligaciones acumuladas en el mediano plazo.