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Peruanos menores de 18 años trabajan para pagarse sus estudios

Peruanos menores de 18 años trabajan para pagarse sus estudios

No obstante, el 64% de los adolescentes (entre 12 y 17 años) con permiso para trabajar no se encuentra estudiando, por dificultad para compatibilizar ambas actividades, indica informe del Ministerio de Trabajo

Cerca de la mitad de los adolescentes (47%) que obtuvieron una autorización para trabajar de manera formal, expedida por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), busca así apoyarse en el pago de sus estudios, afirmó Gestión.

Un 25% sostiene que necesita trabajar por motivos económicos y un 11% busca ayudar a su familia.

En dicho año, el Registro de Autorizaciones para Trabajo del Adolescente del MTPE aprobó 321 autorizaciones, a nivel nacional, una cifra mucho menor que la del año 2000, en el que se aprobaron 2,228 autorizaciones.

El número de estas autorizaciones ha presentado un constante decrecimiento en los últimos años, que podría deberse a un sub registro de estos permisos, por desconocimiento del trámite, o al incremento de la informalidad laboral en este segmento poblacional, señala el Ministerio.

A pesar de que la principal motivación de los adolescentes para obtener un trabajo son los estudios, en la mayoría de los casos no consiguen realizar ambas actividades de manera simultánea , puesto que el 64% de estos menores de edad no se hallaba siguiendo estudios.

“Muchas veces, el ingreso a la vida laboral, con la exigencia que supone, impide un desarrollo continuo, pues se torna difícil compatibilizar la carga laboral con la familia y los estudios”, explica el informe del MTPE.

Adolescentes

Horas que trabajan al día un adolescente

Mauro Ugaz, abogado laboralista y Socio de Human Capital en EY Perú explica que, en el ámbito formal, existen dos modalidades que permiten trabajar a los adolescentes: las prácticas, que se efectúan cuando el adolescente sigue estudios superiores, y pueden ser preprofesionales, profesionales o por contrato vía Senati.

Dentro de esta última modalidad, señala, el adolescente puede trabajar un máximo de 48 horas a la semana, en jornadas de ocho horas diarias, seis días por semana, siempre y cuando esta labor le permita estudiar. “Si se exceden estas jornadas, el convenio de modalidades formativas pasa a ser un contrato laboral”, señala Ugaz.

Estudios