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Perú cumple meta y reduce el déficit a 2.2% del PBI al cierre de 2025

Este resultado indica el cumplimiento de la regla fiscal establecida, restableciendo la tendencia negativa de 2024, cuando el déficit se llegó a 3.4%.

Por Iveth Yamunaque
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déficit fiscal
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El Gobierno del Perú alcanzó un logro importante para la estabilidad macroeconómica del país al cerrar el año 2025 con un déficit fiscal del 2.2% del Producto Bruto Interno (PBI).

Este resultado indica el cumplimiento de la regla fiscal establecida, restableciendo la tendencia negativa de 2024, cuando el déficit se llegó a 3.4%.

Según la titular del MEF, Denisse Miralles, este logro incluyó la limitación de gastos en consultorías y publicidad, priorizando únicamente proyectos con sustento técnico y asegurando la continuidad de sectores críticos como salud y educación.

El liderazgo regional de Perú

El desempeño fiscal peruano destaca significativamente en el contexto latinoamericano. Con un 2.2%, Perú se posiciona como uno de los países con menor déficit de la región, situándose muy por debajo de economías como Colombia con 7.1% del PBI; México, 4.3% del PBI; y el Promedio de América Latina, 5.0%.

Este ajuste de 1.2% respecto al año anterior se vio respaldado por una recaudación tributaria histórica, que superó los S/175,000 millones.

Hacia el 1% de déficit

El Gobierno puso en marcha el «Acuerdo Fiscal por el Crecimiento Sostenible», una iniciativa que busca definir una ruta técnica con el apoyo de organismos como el BCR, el Consejo Fiscal y la CAF.

El objetivo a mediano plazo es lograr que el déficit llegue al 1% y la deuda pública se mantenga en un 30% del PBI.

La ministra Miralles, enfatizó que el país tiene el potencial para crecer a tasas superiores al 5% anual en el siguiente quinquenio.

Déficit Fiscal en 2.2%: ¿Qué ventajas trae?

Más allá del cumplimiento de la meta anual, el cumplimiento de esta disciplina fiscal presenta ventajas estratégicas fundamentales que fortalecen la posición competitiva de la nación.

En primer lugar, este resultado es una señal importante para las agencias internacionales, permitiendo que el Perú preserve su grado de inversión y mantenga una calificación crediticia favorable.

Al proyectar una imagen de responsabilidad y solvencia, el Estado reduce automáticamente su costo de financiamiento en los mercados globales, lo que libera recursos que de otro modo se destinarían al pago de intereses de deuda.

Asimismo, este entorno de bajo riesgo país actúa como un catalizador para la inversión privada, generando la confianza necesaria para que se desarrollen proyectos de largo plazo que dinamicen el empleo y el crecimiento económico