En los últimos años, la Ley N° 31143, que establece límites a las tasas de interés en el sistema financiero, ha tenido un impacto significativo en la inclusión financiera en el Perú. Lejos de beneficiar a los sectores más vulnerables, la norma ha generado consecuencias contraproducentes, excluyendo a miles de peruanos del sistema formal de crédito y fortaleciendo el mercado ilegal de préstamos, como el «gota a gota».
En diálogo con Infomercado, Paola Masías, presidente de la Asociación de Microfinancieras del Perú (Asomif), advirtió que la normativa ha obligado a las entidades microfinancieras a restringir el acceso a crédito a sectores de alto riesgo, como microempresarios e informales.
«Más de 266 mil personas han sido expulsadas del sistema financiero debido a esta regulación, dejándolos en una situación de vulnerabilidad financiera y obligándolos a recurrir a préstamos informales con tasas exorbitantes. El principal impacto es en la gran cantidad de emprendedores y familias que han quedado fuera del sistema microfinanciero», señaló.
Crecimiento del «gota a gota» y el peligro para los clientes
El sistema «gota a gota», una modalidad de crédito informal con tasas que pueden superar el 10,000% anual, ha proliferado en los últimos años, representando un serio peligro para miles de prestatarios.
«Este tipo de préstamos no solo imponen tasas abusivas, sino que en muchos casos conllevan amenazas y violencia contra quienes no pueden pagar», advirtió Masías.
Según un estudio del Instituto Peruano de Economía (IPE), el 50% de los créditos informales tienen tasas superiores al 500%, mientras que 1 de cada 3 supera el 1,000%. Además, 1 de cada 3 personas que se atrasó en sus pagos ha sido víctima de amenazas o violencia por parte de los prestamistas informales.
Impacto en las microfinancieras
Las entidades microfinancieras, que han sido clave en la bancarización de los sectores más vulnerables, enfrentan dificultades para operar debido a los límites impuestos por la Ley N° 31143.
«Las microfinancieras tienen la misión de otorgar crédito a aquellos que no pueden acceder a la banca tradicional. Sin embargo, con esta ley, hemos visto cómo se reduce nuestra capacidad de atender a clientes sin historial crediticio o garantías», afirmó Masías.
Esta situación pone en riesgo la sostenibilidad de muchas entidades que dependen de la colocación de créditos en segmentos de mayor riesgo, lo que podría generar una crisis en el sector microfinanciero.
La necesidad de derogar la Ley N° 31143
Mientras el debate continúa, miles de peruanos siguen enfrentando barreras para acceder al crédito formal, aumentando su dependencia de la banca informal y exponiéndose a riesgos financieros y personales. La necesidad de reformar el marco regulatorio se vuelve cada vez más urgente para garantizar una inclusión financiera real y segura en el país.
Ante este panorama, Asomif y otras instituciones financieras han planteado la necesidad de revisar o derogar la Ley N° 31143 para permitir que las microfinancieras puedan seguir desempeñando su papel en la inclusión financiera.
«La solución no es limitar el crédito formal, sino fortalecer la competencia y generar condiciones para que más personas accedan a financiamiento en condiciones justas», sostuvo Masías.
Es importante indicar que, hace poco menos de un mes, la derogatoria de esta ley ya pasó la primera votación. Falta la segunda para que se confirme su eliminación.
«Hacemos un llamado a los congresistas para que escuchen a los técnicos y los entes reguladores. Que no solo primen los intereses políticos», concluyó Masías.