La salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela, ocurrida el 3 de enero de 2026 tras una operación supervisada por la administración de Estados Unidos, no ha modificado de manera significativa el comportamiento de los precios internacionales del petróleo.
Según el informe de Moody’s, el impacto inmediato en el mercado global se mantiene reducido debido al bajo peso de las exportaciones venezolanas en el suministro mundial.
Exportaciones y capacidad de producción
En noviembre de 2025, Venezuela exportaba cerca de 950,000 barriles diarios (bpd), volumen equivalente a menos del 1% del suministro global. Tras los bloqueos parciales impuestos por Estados Unidos y la incautación de buques petroleros, las exportaciones se redujeron a aproximadamente 500,000 bpd en diciembre.
Incluso si la producción nacional retornara rápidamente a su capacidad estimada de 1.1 millones bpd, el efecto sería marginal frente al excedente actual en el mercado, que se proyecta hasta 2027.
Diferenciales del crudo pesado
El petróleo venezolano, caracterizado por su alta densidad, podría ampliar los diferenciales del crudo pesado en Estados Unidos. Este escenario beneficiaría de manera moderada a refinerías de la costa del Golfo con infraestructura adaptada, como Valero Energy, Marathon Petroleum y CITGO Petroleum.
Sin embargo, los mismos diferenciales ejercerían presión sobre productores canadienses como Canadian Natural Resources, que también abastecen este segmento del mercado.
Empresas con activos en Venezuela
La eventual apertura de la industria petrolera venezolana colocaría en posición favorable a compañías estadounidenses con presencia histórica en el país, como Chevron, ConocoPhillips y ExxonMobil.
En Europa, empresas como Eni y Repsol mantienen activos en Venezuela y podrían acceder nuevamente a proyectos de explotación. Asimismo, proveedores de servicios petroleros globales, entre ellos SLB y Halliburton, tendrían oportunidades de participación en operaciones de campo.
Condiciones para nuevas inversiones
El atractivo de Venezuela para grandes inversiones dependerá de transformaciones sustanciales en su marco institucional y de mejoras sostenidas en seguridad y confianza contractual.
Según estimaciones de la industria, se requerirán inversiones significativas para mantener la capacidad actual y montos aún mayores para recuperar niveles históricos de producción. Este proceso tomaría varios años antes de reflejarse en el mercado global.
Perspectivas de largo plazo
Una producción adicional significativa de Venezuela podría limitar futuros incrementos en los precios internacionales del petróleo o ejercer presión a la baja, dependiendo de la evolución de otras fuentes de suministro.
En el corto plazo, sin embargo, la participación venezolana continúa siendo insuficiente para alterar las tendencias globales de precios.