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Más de 1,500 mypes de Gamarra podrían perder la campaña escolar en 2023

El caos social ha mermado sus proyecciones desde diciembre y, sumado a eso, ahora podrían perder hasta el 70% de su inversión.
Por Martha Seminario Rubio

El emporio textil y de confecciones más importante del Perú, Gamarra, se encuentra en medio de la peor crisis económica que ha podido pasar, esto por las violentas protestas en Lima. Expertos la consideran incluso mayor que la paralización económica nacional en la pandemia del COVID-19.

El caos social que comenzó a inicios de diciembre ha mermado sus proyecciones, tanto que al cierre del 2022 apenas alcanzaron el 50% de lo vendido en 2019 (año prepandemia) y este año temen perder la campaña escolar, lo cual significaría el 70% de sus ventas, que equivalen cerca de S/ 1,000 millones.

Incertidumbre en la inversión

La campaña escolar es una fecha importante para los pequeños y medianos empresarios, ya que los comerciantes iniciarán la venta minorista de útiles escolares de cara al retorno a las aulas en marzo. Este periodo empieza en la segunda mitad de enero y terminará en abril, según fabricantes de cuadernos.

En Gamarra existen alrededor de 20,000 mypes asentadas: 1,500 son las que trabajan en la campaña escolar y algunos de ellos no cuentan con capital para invertir por las bajas ventas navideñas, las cuales se vieron afectadas por las protestas de diciembre.

A esto último se suma las manifestaciones continúas durante casi 8 semanas y la informalidad reportada por los empresarios. De hecho, el comercio informal es uno de los problemas más grandes que afecta al emporio de Gamarra, quedándose con hasta el 40% de ventas.

Además, por el total bloqueo de vías en la zona sur del pais, los comerciantes de Gamarra pierden hasta el 30% de envíos a departamentos como Ica, Arequipa y Cusco.

Según datos del Ministerio de Educación confirman que en 2022 hubo 6.7 millones de escolares matriculados a nivel nacional y, según la Asociación Peruana de Industriales Confeccionistas (APIC), los padres de familia invierten entre S/ 150 y S/ 200 para vestir a un niño con las prendas adecuadas (uniforme y buzo deportivo).

De mantenerse ese promedio de gasto, Gamarra podría percibir aproximadamente S/1.340 millones; pero como se mencionó, de continuar las protestas (particularmente en las regiones), algunos padres optarían por no comprar uniformes este año o esperar la virtualidad en los colegios por el caos. Dichos panoramas implicarían un recorte del 70% de las ventas probables.