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‘Marc Anthony’: «La imitación es un emprendimiento que se disfruta»

‘Marc Anthony’: «La imitación es un emprendimiento que se disfruta»

Jorge Donayre es Marc Anthony. Vive mimetizado con el cantante puertorriqueño porque es su modo de vida. El imitador es piurano y ha participado de dos concursos de imitación, en Perú y Bolivia. Además, ha recorrido todo el país y cantado en Ecuador, Argentina, Chile y Paraguay.

¿Se puede vivir de la imitación? ¿Ser imitador es una empresa propia? Conversamos con Jorge Donayre para conocer sus respuestas.

¿Cómo te inicias en el mundo artístico?

Como todo inicio cuesta. Siempre quise hacer algo que me llenara de satisfacción. Lo mío es heredado. Mi abuelo Carlos cantaba y mi madre Lucía Donayre era cantante. Ellos son los culpables de ‘este accidente musical’ (risas). De manera inevitable, desde muy pequeño, me gustaba bailar Festejo y, adolescente, empecé a tocar guitarra, mi primer instrumento. Empecé tocando guitarra y de allí al canto.

¿Cómo decides la imitación?

Empecé probando, cantando de todo, pero sin imitar. Canciones de mi agrado, de José José, Cristhian Castro, David Bisbal. Cuando cumplía 17 años, mi mamá me hace cantar en un escenario. Era la primera vez de mi vida que cantaba en un escenario y  me moría de vergüenza. Empecé cantando cumbia peruana, “El Arbolito” del Grupo Néctar. Sin embargo, mi mamá me pidió que cantara una canción que “me iba bien”: “Hasta Ayer”, de Marc Anthony. Y la gente tuvo una respuesta muy positiva ante mi interpretación. Mi madre me refutó: “¿Qué te dije?”. Me sentí feliz y, en ese mismo momento, el dueño del local me ofreció trabajo. Han pasado casi 15 años.

¿Aceptaste el trabajo?

Sí, no lo pensé dos veces. Era mi deseo cantar frente al público.

¿Allí decides imitar a Marc Anthony?

Fue un impulso. Empecé cantando temas de grupos de cumbia peruana, pero yo quería hacer salsa y de un artista que sea, vocalmente, difícil de imitar. Hasta hoy no dejo de creer que ha sido una locura imitar a Marc Anthony porque es un artista muy difícil. Las primeras canciones que interpreté fueron “Hasta ayer” y “No hay nadie como ella”.

Antes de ingresar a los concursos, ¿cómo preparaste al personaje que imitas?

He sido constante en mi trabajo. Hacia los sacrificios típicos de los artistas como no beber cosas heladas, no trasnochar, me mantenía al margen de esas tentaciones e intenté siempre ser responsable. Yo quería trascender, surgir y aprender.

Cuando decides ir a los concursos de imitación, ¿en qué país te has presentado con el personaje?

La primera vez en el programa “Yo Soy”, en Perú. Esto fue en el 2014. Tuvieron que pasar algunos años para prepararme vocalmente y parecerme en el físico porque el personaje es muy delgado y yo no lo soy. Luego, en el 2017, me presenté en Bolivia en el programa “Yo me llamo”.

¿Se puede vivir de la imitación?

Claro que sí. No existen imposibles. Creo mucho en el poder de uno mismo, en creer que todo es posible. ¿Es difícil imitar? Una cosa es ver los vídeos y disfrutarlos y otra cosa es extraer los detalles e interpretarlo en un escenario. A veces, cuando converso con algún empresario artístico, me genera incertidumbre cuando me dicen: ‘¡tan caro cobras!’. Imagínate, cuánto pagas por ver un show de Marc Anthony y cuánto me vas a pagar a mí, yo cantando con una pista o con un sonido malo. En algunos casos vemos solo obstáculos pero también obtienes aprendizajes.

¿El empresario valora más a un cantautor que a un imitador?

Ser imitador es más difícil que ser cantante. Algunos me dicen que lo mío es fácil porque yo solo imito, pero hago dos cosas a la vez: imitar y cantar bien. Y la gente tiene expectativa y está atenta a los fallos del imitador. Si tienes algún parecido físico, pero cantas muy bien, siempre convencerás al público. Cuando me llaman para un evento, se activa en mí un automático y empiezo a hablar como el personaje y la gente se confunde y me dicen: ‘parece que estoy hablando con Marc Anthony’. Yo tomo las cosas con el mejor sentido. Siempre intento dar lo mejor de mi.

¿La imitación es un emprendimiento?

Sí, es un lindo trabajo, se disfruta. Es cuestión de organizarte y armar bien tu plan de trabajo. Lo difícil es sostener tu personaje: look, vestuario, etc. Es costoso mantener un look similar. Marc Anthony tiene un gusto muy refinado, pero menos mal existen las réplicas (risas). Hago inversión, por ejemplo, en relojes.

¿Qué escenarios te traen buenos recuerdos?

Cada lugar tiene su encanto. Estuve en Bolivia, en la convocatoria internacional para el concurso “Yo me llamo” donde hubo cantantes de Brasil, Perú, Chile, Paraguay y Argentina. Fue una experiencia maravillosa. He recorrido casi todas las ciudades de Perú, hasta he cantado salsa en Puno. Además, estuve en Colombia, Ecuador, Argentina y Paraguay.

¿Dónde te ves como artista en cinco años?

Emprender, hacer mi restaurante con cena show para los fines de semana. Además, quiero un estudio de grabación para producir porque, además de imitar, también se componer y escribir canciones, arreglos musicales. La imitación te absorbe y dejas de ser tú mismo.