Los ingresos laborales en Lima Metropolitana continúan mostrando señales de recuperación al inicio de 2026. En el trimestre móvil diciembre 2025–febrero 2026, el ingreso promedio por trabajo alcanzó S/2,287, lo que representa un crecimiento real de 4.7% frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con cifras analizadas por el Instituto Peruano de Economía (IPE).
Este resultado marca diez meses consecutivos con incrementos superiores al 4%, lo que sugiere que el mercado laboral de la capital sigue recuperando capacidad de compra pese a la desaceleración de algunos sectores económicos.
Más empleo y avance del empleo adecuado
Durante el mismo trimestre, el empleo total en Lima Metropolitana creció 4.7%, lo que equivale a la creación de más de 257 mil puestos de trabajo frente al mismo periodo del año previo, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN).
Uno de los principales motores fue el empleo adecuado, que aumentó 7.8%, acumulando 18 meses consecutivos con tasas superiores al 7%. Este tipo de empleo corresponde a trabajadores que laboran 35 horas o más a la semana y reciben ingresos por encima de la canasta mínima de consumo, estimada en aproximadamente S/1,270.
En el caso de los jóvenes entre 14 y 24 años, el empleo registró un incremento de 5.8%, marcando su segundo resultado positivo consecutivo tras más de tres años de retrocesos. No obstante, el nivel aún se mantiene por debajo del registrado antes de la pandemia, con 179 mil jóvenes menos ocupados respecto a ese periodo.
Economía peruana crece, pero a menor ritmo
En paralelo, la economía peruana registró un crecimiento de 3.5% en enero de 2026, una cifra menor a la expansión de 3.8% observada en diciembre de 2025. La desaceleración estuvo asociada principalmente a un menor dinamismo de las actividades vinculadas al consumo.
El PBI no primario creció 4.2%, por debajo del 4.9% registrado el mes previo. La moderación se observó especialmente en sectores como comercio, que pasó de crecer 4.9% a 4.3%, y servicios, cuyo avance se redujo de 3.4% a 2.9%.
Este comportamiento se explica, en parte, por un menor impacto de los retiros extraordinarios de fondos de AFP, que habían impulsado el consumo hacia finales del año pasado.
Construcción impulsa el crecimiento
A pesar de esta moderación, el sector construcción mantuvo un fuerte dinamismo y registró un crecimiento de 15.6%, acumulando su segundo mes consecutivo con expansión de dos dígitos.
El avance respondió a una mayor ejecución de obras tanto en el ámbito privado, reflejada en un incremento del 13.6% en el consumo de cemento, como en el sector público, donde el avance físico de obras aumentó 24.5%.
Recuperación de sectores primarios
Por su parte, los sectores primarios crecieron 1.0% en enero, luego de dos meses consecutivos de caída.
El resultado estuvo impulsado principalmente por la producción minera, que avanzó 3.3%. En particular, la producción de cobre creció 2.7%, debido a mayores niveles de extracción en operaciones como Antamina, Las Bambas y Antapaccay. La producción de oro también aumentó 4.0%, favorecida por mayores leyes de mineral en Yanacocha.
A ello se sumó el desempeño del sector agrícola, que creció 4.0% gracias a mayores cosechas de productos destinados al mercado interno, como arroz, tomate, maíz y yuca, favorecidas por una mayor superficie cultivada y condiciones climáticas favorables.
Pesca retrocede y afecta la industria
El avance de las actividades primarias se vio parcialmente compensado por una caída de 9.6% en la pesca, debido al menor saldo de la cuota de anchoveta, lo que llevó a la culminación anticipada de la segunda temporada de pesca en la zona norte-centro.
Este resultado afectó la manufactura primaria, que apenas registró un crecimiento de 0.4%, prácticamente estancado.
Indicadores adelantados muestran señales mixtas
Los indicadores disponibles para febrero muestran un panorama mixto. La demanda de electricidad creció 3.1%, aunque a un ritmo menor que en enero, cuando había avanzado 4.4%.
El consumo eléctrico en sectores vinculados a la inversión se aceleró hasta 5.9%, impulsado principalmente por empresas cementeras, cuyo consumo energético creció 7.7%.
Sin embargo, la demanda de electricidad de hogares y pequeños comercios retrocedió 0.6%.
En la misma línea, el índice de Big Data de Consumo de BBVA evidenció una desaceleración del gasto: pasó de crecer 20.4% en enero a 18.4% en febrero, principalmente por un menor dinamismo en turismo y ventas minoristas.
Consumo se mantiene como soporte del inicio de 2026
Pese a estas señales mixtas en la actividad económica, el crecimiento sostenido de los ingresos laborales en Lima continúa siendo un factor clave para el consumo de los hogares en el arranque de 2026.
Si esta tendencia se mantiene, podría seguir actuando como uno de los principales motores de la economía durante los próximos meses.