Actualidad

Grifos alertan que el galón de gasolina podría llegar a S/30 si el Estado no activa importaciones de emergencia

El gremio de estaciones de servicio advierte que el desabastecimiento es un problema estructural que no se resolverá con la reparación del ducto.

Por Jordy Acevedo
3 minutos
Precio gasolina Perú crisis Camisea
Publicidad

La crisis energética desatada por la rotura del ducto de Camisea, que ya cumple nueve días, podría derivar en un encarecimiento histórico de los combustibles líquidos. Carlos Puente, director de la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio del Perú (Agesp), advirtió que, si no se activan mecanismos de importación masiva, el precio del galón de gasohol podría trepar hasta los S/ 30, un nivel que afectaría de forma severa los costos de transporte y la economía de los hogares.

Puente subrayó que el desabastecimiento de gasolinas y diésel no es una consecuencia directa de la rotura del gasoducto, sino un problema previo y de mayor complejidad. Aun si el ducto se repara en los plazos anunciados, este déficit no desaparecerá en dos semanas.

La demanda colapsó la logística de distribución

La interrupción del suministro de GNV y GLP obligó a miles de conductores a migrar hacia las gasolinas y el diésel, desbordando la capacidad de despacho de las estaciones de servicio y agotando los tanques subterráneos en tiempo récord.

La logística de refinerías como La Pampilla opera al límite, y solo tres o cuatro importadores privados cuentan con capacidad para traer combustible desde el exterior, una oferta claramente insuficiente frente a la demanda interna actual.

Petroperú, clave para estabilizar el mercado

Para la Agesp, la única salida viable es que el Estado despliegue a Petroperú como importador de emergencia. La petrolera estatal pasó de controlar más de la mitad del mercado de combustibles a una participación de apenas entre el 25% y 30%, perdiendo capacidad operativa justo cuando el sistema más la necesita.

El gremio propone que Petroperú establezca fideicomisos con grandes proveedores internacionales para garantizar el flujo continuo de combustible hacia las más de 5,500 estaciones de servicio que operan a nivel nacional.

¿Qué pasa con cada tipo de combustible?

El impacto de la emergencia varía según el tipo de combustible. El GNV es el más vulnerable porque no se almacena en los grifos: al depender exclusivamente del flujo por ducto, la interrupción es inmediata y total. El GLP, almacenado en tanques con autonomía de uno o dos días, ya dejó a muchas estaciones con reservas agotadas.

Las gasolinas y el diésel, con tanques subterráneos que cubren entre dos y tres días en zonas urbanas, también resienten la saturación: la frecuencia de reposición no es suficiente, generando largas colas e incertidumbre entre los conductores.