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Glencore adquiere proyecto Quechua y consolida un clúster cuprífero de US$ 3,000 millones en Cusco

La minera anglo-suiza adquirió el proyecto de cobre Quechua, valorizado en US$ 1,290 millones en la cartera oficial, y lo integrará a su operación Antapaccay y al proyecto Coroccohuayco.

Por Jordy Acevedo
3 minutos
glencore adquiere proyecto Quechua
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Glencore refuerza su plataforma de cobre en el sur andino al incorporar el proyecto Quechua a su cluster Antapaccay–Coroccohuayco en Cusco, una zona donde ya concentra inversiones comprometidas por más de US$ 3,000 millones.

La compra a Pan Pacific Copper de Japón convierte a la minera anglo-suiza en dueña de los dos principales proyectos cupríferos de la región –Quechua e Integración Coroccohuayco– y le ofrece espacio para mitigar la caída estructural de leyes en Antapaccay y prolongar su presencia en el tercer productor mundial de cobre.

Quechua se suma al eje Antapaccay–Coroccohuayco

El proyecto Quechua, ubicado en Cusco y actualmente en etapa no desarrollada, figura en la cartera oficial de inversión minera con un capex estimado de US$ 1,290 millones.

Su localización cercana a la operación Antapaccay y al proyecto Integración Coroccohuayco permite a Glencore planificar un desarrollo bajo esquema de “distrito minero integrado”, compartiendo infraestructura, servicios y logística.

Glencore ya impulsa Coroccohuayco con una inversión proyectada de entre US$ 1,500 millones y US$ 1,800 millones, destinada a reemplazar el yacimiento actual de Antapaccay y extender la vida del complejo por al menos dos décadas adicionales.

De acuerdo con información corporativa, Coroccohuayco podría superar las 250,000 toneladas de cobre fino anuales en sus primeros 10 años de operación, frente a las 145,841 toneladas producidas por Antapaccay en 2024, 15.7% menos que en 2023.

Respuesta a la caída de producción y apuesta por el cobre peruano

Antapaccay inició operaciones hace más de diez años con una producción cercana a 220,000 toneladas de cobre anuales, pero la disminución de leyes del mineral y mayores requerimientos de desbroce han reducido sus volúmenes en los últimos ejercicios.

La adquisición de Quechua se inserta así en la estrategia de Glencore de asegurar nuevas fuentes de mineral de alta ley en la misma región para sostener, y eventualmente elevar, la producción de cobre en su portafolio peruano.

A nivel macro, Cusco concentra hoy dos de los principales proyectos cupríferos del país –Coroccohuayco y Quechua– que suman inversiones estimadas en US$ 2,790 millones y forman parte de una cartera nacional de 51 proyectos mineros por más de US$ 54,000 millones.

La consolidación de estos activos bajo un solo operador global facilita decisiones coordinadas de inversión, pero coloca también a Glencore en el centro de la discusión sobre encadenamientos productivos, empleo local y gestión de impactos sociales y ambientales en Espinar y zonas de influencia.

Implicancias para la competitividad del clúster cuprífero del sur

Al integrar Quechua, Glencore gana flexibilidad para optimizar su plan de minado y uso de plantas de procesamiento en Antapaccay, reduciendo costos unitarios mediante economías de escala y una mayor utilización de infraestructura existente.

Desde la óptica de competitividad internacional, este refuerzo del clúster cuprífero del sur ocurre en un contexto de fuerte demanda de cobre asociada a la transición energética, donde la compañía busca asegurar recursos en jurisdicciones con marcos regulatorios consolidados como Perú.

Para el Estado peruano, la viabilidad de Quechua y Coroccohuayco representa potencial de canon, regalías y empleo formal adicional en Cusco, siempre condicionado a la aprobación de estudios ambientales, procesos de consulta previa y acuerdos con comunidades, requeridos antes de que las inversiones se materialicen plenamente.

La articulación entre estos proyectos y la infraestructura regional (carreteras, energía, servicios) será determinante para capturar los beneficios económicos asociados a la expansión de Glencore en el país.