El turismo receptivo en el Perú atraviesa un punto crítico. Aunque el flujo global de viajeros se mantiene activo, el país está dejando de ser una opción prioritaria frente a destinos de la región que ofrecen mayor estabilidad y previsibilidad.
Un reciente análisis de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo (APOTUR) revela que la demanda internacional registra una caída de 6.8% frente a 2025 y de 3.4% en comparación con 2024.
A esto se suma un retroceso de 14% en el interés digital por el destino Perú durante 2025, una señal clara de debilitamiento en la etapa inicial del proceso de decisión del viajero.
El estudio, basado en la metodología de Insight Hunting SEO, analizó el comportamiento digital de 18.4 millones de potenciales turistas en mercados clave como Estados Unidos, España, México, Reino Unido, Brasil y Colombia.
El problema no es la demanda, sino la elección
Desde el gremio advierten que el turismo internacional no se ha reducido, sino que está cambiando de destino. Cuando los viajeros descartan Perú, optan principalmente por países de la región: el 26.1% elige Colombia, el 25.4% Costa Rica, el 20% Ecuador y el 19.8% México.
“Hoy el turismo internacional no ha dejado de viajar; está eligiendo destinos que le ofrecen mayor estabilidad y previsibilidad. Si el Perú no garantiza condiciones claras, seguirá perdiendo competitividad”, sostuvo Claudia Medina, presidenta de APOTUR.
Este desplazamiento refleja una competencia más agresiva en América Latina, donde otros países han logrado capitalizar mejor su oferta cultural y natural, incluso sin contar con íconos globales como Machu Picchu.
Machu Picchu y el costo de la desorganización
Uno de los principales cuellos de botella está en el acceso a Machu Picchu. Las limitaciones en la venta y gestión de boletos generan un impacto económico directo: el país deja de percibir alrededor de S/75 millones solo por entradas no vendidas.
A esto se suman problemas logísticos, informalidad en servicios y una creciente percepción de desorden en destinos turísticos clave.
El informe identifica como principales preocupaciones de los viajeros:
- Informalidad en servicios turísticos (31.2%)
- Inseguridad ciudadana (30.9%)
- Inestabilidad sociopolítica (29.1%)
Estos factores no afectan el atractivo del país en sí, sino la confianza en la experiencia.
La reputación digital pesa más que nunca
El comportamiento del turista internacional ha cambiado. Hoy, la decisión de viaje se construye principalmente en entornos digitales:
- 69.2% investiga en motores de búsqueda
- 55.4% utiliza herramientas de planificación online
- Más del 40% revisa redes sociales y plataformas de viaje
En ese contexto, la reputación digital del país se convierte en un activo clave —o en un riesgo— para la industria.
El “efecto memoria” que golpea al turismo
Uno de los hallazgos más relevantes es el llamado “efecto memoria”. Cuando ocurre una crisis mediática o logística en destinos emblemáticos como Machu Picchu, cerca del 70% de los turistas potenciales decide cancelar o postergar su viaje durante varios meses.
“Cuando ocurre una crisis, el impacto no es solo inmediato, sino prolongado. Recuperar la confianza requiere seguridad, información transparente y una operación organizada”, explicó Ángel Chanco, director de APOTUR.
Brecha con niveles prepandemia y pérdida económica
Las cifras aún están lejos de los niveles previos a la pandemia. En 2019, Perú recibió 4.4 millones de turistas internacionales. Para 2025, la cifra alcanzó 3.4 millones, lo que representa una brecha superior al 20%.
El impacto económico es significativo: el país deja de percibir entre US$1,000 y US$1,500 millones anuales por turismo internacional.
Aunque el Gobierno proyecta alcanzar los 4 millones de visitantes en 2026, desde el sector consideran que ese nivel aún no es suficiente para recuperar competitividad frente a países vecinos.
El reto: Ordenar la experiencia turística
APOTUR, que agrupa a 47 operadores y canaliza cerca del 60% del turismo internacional organizado, plantea que la solución pasa por tres ejes: formalidad, estabilidad y mejora de la logística.
Además, el gremio señala que la inversión en infraestructura —con un paquete estimado en US$3,400 millones— podría ser una oportunidad para recuperar terreno, siempre que se ejecute con eficiencia.
“El Perú tiene un enorme potencial, pero necesita ejecución. No basta con tener atractivos, hay que garantizar una experiencia confiable”, concluyó Medina.