Los retos por visualizar la “Economía naranja”

Los retos por visualizar la “Economía naranja”

Deyvi Saavedra Ordinola, Gestor de Proyectos e Investigador de Economía Creativa.

Hablar en términos de economía creativa (o naranja, que es su color evocativo) resulta todavía una cuestión extraña entre políticos y líderes empresar

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Hablar en términos de economía creativa (o naranja, que es su color evocativo) resulta todavía una cuestión extraña entre políticos y líderes empresariales de nuestras regiones del norte, a tono con el sentir nacional. Las últimas ocasiones en que fue noticia destacable en nuestros medios fueron gracias al anhelado (¿ahora olvidado?) Plan Nacional de Diversificación Productiva impulsado por el gobierno humalista. Pero no deberíamos seguir viéndolo como un sector accesorio al desarrollo económico.

En efecto, UNESCO Perú ya revelaba el año pasado que las industrias creativas y culturales del país aportaban casi 2 % del PBI Nacional y que para 2021 esta cifra puede llegar tranquilamente al 5%. Sin embargo, si incluimos el sector gastronómico (que finalmente es la sabrosa unión de creatividad y tradición culinaria) podemos revelar un sector clave en los indicadores de crecimiento del país.

Pero frente a estas sumas categóricas (traducidas en cientos de millones de soles), los gobiernos y las empresas parecen convivir con el pecado de omisión o ignorancia. No hay la mínima preocupación por visibilizar el boom creativo que habita entre nosotros y –peor aún- potenciarlo con propuestas de fortalecimiento e innovación.

Para muestra de ello, hagamos reflexión sobre dos industrias de la economía naranja norteña: la música y la artesanía. ¿Ha caído en la cuenta, amable lector, de la cantidad y calidad de orquestas, grupos de músicos, solistas y compositores que conviven y llenan de melodía nuestros espacios de entretenimiento? Desde los más renombrados y antiguos como Armonía 10, pasando por Corazón Serrano o La Única Tropical, hasta pequeños grupos de rock, estudios de grabación y colaboración fonológica, tanto Piura como Lambayeque son de los epicentros más importantes de la industria a nivel nacional, que tranquilamente mueve decenas de millones de soles, beneficiando a sus protagonistas, sus localidades y todo un tejido de oficios creativos, profesionales calificados y tributación estatal. Sin embargo, no contamos con estadísticas y diagnósticos sobre su desempeño para activar propuestas y estrategias para impulsarla y seguir generando oportunidades de exportación y renovación.

En el caso de la artesanía, la filigrana de plata es una de nuestras abanderadas. Aunque se ha visto afectada sustancialmente por el FEN 2017, sus productos son parte de la canasta exportadora no tradicional de la región y está en franco proceso de recuperación. Cierto es que MINCETUR aporta permanentemente a su mejora, pero el temor latente sigue siendo su desvirtuación como tradición cultural por buscar el rédito económico.

Junta a la música y la artesanía, tenemos también sectores como el editorial, artes visuales, diseño, arquitectura, moda, cine, software, videojuegos, etc; de los que no sabemos su situación actual y que pueden convertirse en motores de desarrollo local si se apuesta por la creatividad como estrategia de diversificación y sostenibilidad. Si apuntamos a una reactivación económica y la reconstrucción post Niño Costero de largo plazo y visión, no debe pasar solamente por la infraestructura o las grandes inversiones mineras.

En un mundo donde la creatividad se convierte en un motor clave de las economías desarrolladas y siendo nuestro país un reconocido destino cultural, histórico y productivo, resulta sensato empezar a mirar los bienes creativos o culturales actuales y tradicionales en la agenda estratégica y táctica. Dejemos de pensar sólo en su cara cultural y veámoslo también en sus aportes económicos y sociales.

 

Foto: Grupo 5, Monsefú-Chiclayo. Campaña “Somos el norte”. Iniciativa que celebró los valores y características de los norteños como agradecimiento de Pepsi a la región norte por la aceptación de la marca durante más de 3 décadas. La campaña incluyó conciertos  en las ciudades de Trujillo, Piura y Chiclayo.

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