El emprendimiento femenino: una visión creadora - Infomercado

El emprendimiento femenino: una visión creadora

El emprendimiento femenino: una visión creadora

Historias que no solo reflejan el emprendimiento de la mujer y su progresiva inserción en el campo laboral, sino también la discriminación, la exclusión, la ausencia de oportunidades y la desigualdad por el simple hecho de ser mujer.

El emprendimiento femenino: una visión creadora
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Informe elaborado por Enrique Villegas y Ricardo Parra.

Cuando Rosa Amelia Monzón me muestra orgullosa los juguetes de su negocio que ella misma diseña, recuerda también el hecho que marcó su vida: ser despedida de su trabajo por estar embarazada. Sin embargo, lo que para algunos fue un obstáculo, ella lo tomó como una oportunidad de creación y desarrollo personal.

Fiorella Núñez, me cuenta lo nerviosa que estaba cuando tenía 18 años de edad y firmó el primer contrato de “Un día mágico”, su empresa encargada de organizar eventos, la cual nace porque necesitaba un ingreso para sostener su vida universitaria y que hoy tiene ocho años en el mercado.

Historias que no solo reflejan el emprendimiento de la mujer y su progresiva inserción en el campo laboral, sino también la discriminación, la exclusión, la ausencia de oportunidades y la desigualdad por el simple hecho de ser mujer.

En Piura, de acuerdo a la “Encuesta Nacional de Hogares” (ENAHO) 2016, la población en condiciones de trabajar; es decir, desde los 14 años a más, representa 1,340,212 personas, de las cuales 668,899 (49,9 %) son hombres y 671,313 (50,1 %) son mujeres.

El jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en Piura, Martín Herrera Boyer, explica que de este grupo la Población Económicamente Activa (PEA) representa 923,178 personas, y la  PEA ocupada involucra a 894,582 personas. De las cuales 536, 808 (60.0%) son hombres y 357,774 (40%) son mujeres.

Además de acuerdo a la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2016 del INEI, en el Perú cuatro de cada diez mujeres son emprendedoras. Y según Produce, Lima concentra el 19% de las mujeres emprendedoras, le siguen Puno (10%), Cusco (7%), La Libertad (7%) y Piura (6%)

Sin embargo, la exdecana del Colegio de Economistas de Piura, Hilda Alburqueque Labrín, reflexiona y dice que  la economía piurana se basa en la agricultura, pesca, minería y turismo; sin embargo se deben de promover la creación de negocios sostenibles que empleen no solamente a las mujeres sino a los demás miembros de la familia.

“De tal manera que si en algún momento estas actividades principales se obstruyeran, serían los negocios los que responderían y sostendrían a la familia ante cualquier embate como un Fenómeno El Niño o una sequía.”, refiere.

Del vacío a la creación

Rosa Amelia Monzón emprendió su negocio hace un año junto a su madre. Sweet es el fanpage en Facebook en donde promociona sus creativos peluches, los cuales tienen una alta demanda no solo por su originalidad, sino, como dice ella, por el amor con que los trabaja.

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El inicio para Rosa Amelia no fue fácil. Su hija nació prematura y demandaba cuidados especiales. Dejó de trabajar cerca de dos años, sin embargo, ya embarazada, y por lo riesgoso de su estado, no debía descuidar sus controles. Esas faltas no fueron bien vistas por la empresa en donde laboraba y la despidió.

“No podía continuar trabajando fuera de casa en un horario de ocho horas, no tenía con quien dejar a mi hija. Su padre se desatendió de la responsabilidad. Dejé de laborar casi dos años, luego postulé a diversos trabajos en proyectos de catastro, digitación y academias preuniversitarias, pero los contratos eran cortos y me quedaba otra vez sin nada.”, comenta.

Con ese panorama, su madre, quien es costurera y tiene las herramientas necesarias, le propone buscar una alternativa independiente. En ese momento, despertó ese arte que tiene de hacer trabajos manuales y juguetería.

“Cuando uno sale a trabajar como dependiente lo hace para mejorar, pero ganaba el sueldo mínimo y me generaba más gastos que ganancias. No me quedaba dinero para los gastos de mi hija, de mi hogar, trabajaba para lo mismo, porque gastaba en pasajes, almuerzo, 12 soles diarios en movilidad y sacrificaba a mi hija.”, relata.

Por ello, el también past decano del Colegio de Economistas, Williar Hidalgo Villar, señala que el emprendimiento de la mujer en Piura es un gran proceso, considerando que nuestra región es machista y si se le ha dejado trabajar es por la necesidad porque un solo sueldo no alcanza, lo cual es preocupante y hay mucho que trabajar, sin embargo ya no es un tema olvidado.

“El paso fundamental del emprendedor es salir de la idea a la acción, ejecutar, pero hay muy pocos, porque primero se ve la comodidad. El emprendedor tiene la virtud de no quedarse en ideas, y de lanzarse mirando adelante porque el futuro es dibujado, hay gente muy talentosa pero que no concreta sus ideas y ello sucede por muchos factores.”, afirma el especialista.

Y es de esa manera que Fiorella Núñez, concretó su idea cuando tenía 18 años. Estudiaba Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Piura, pero debía generar sus propios ingresos para pagar sus gastos.

“Es difícil emprender un negocio propio a esa edad, mayormente las personas lo hacen más tarde. La idea ha crecido y no se mantiene igual porque se ha diversificado,”, explica.

Para ella, “Un día mágico”, va más allá de animar un evento o fiesta familiar, sino que le da al cliente se la satisfacción de recordar por siempre esa fecha, ya sea el cumpleaños de su hijo, un baby shower u otro evento.

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“Somos asesores de felicidad, no vendemos un juego, una dinámica, un chocolate decorado, sino una experiencia y un recuerdo inolvidable. Muchos creen que animar una fiesta es cuestión de disfrazarse y jugar con los niños, pero hay un gran trabajo, eventos que demandan un mes de ensayo, organizar decoraciones, vestuarios y otras cosas. La idea del cliente es estricta y a veces muy novedosa y ese es nuestro trabajo, lograr que el cliente se sienta satisfecho.”, indica

Fiorella recuerda lo difícil que fue al inicio, pues a pesar de haber trabajado para otras empresas del mismo rubro, ahora ella debía dirigir a un grupo, pero sobre todo convencerlos y lograr su primer contrato.

“Tenía idea del negocio, les pedí apoyo a mis amigos de la universidad, obviamente remunerado, lanzamos la idea, ensayamos y salió nuestro primer evento. Fue por recomendación. Le comenté mi proyecto a mis amigos, familiares y a todos mis conocidos. Ahora tengo mucha satisfacción por darle empleo a otros compañeros.”.

Derribando barreras

Durante su participación en la presentación pública de los resultados de la promoción de las relaciones equitativas de género en las mujeres emprendedoras: caso bancos comunales del Foprom – Cipca, se resaltó la idea de no solo empoderar a la mujer para el emprendimiento, sino también para mejorar las relaciones de género.

La directora ejecutiva del Centro de Investigación para el Campesinado (CIPCA), Rosa Prieto Mendoza, sostiene que por el FOPROM (Fondo de Promoción de la Mujer Rural) han pasado alrededor de 2,500 mujeres desde 1995, las cuales en su momento no eran consideradas “sujetos de crédito” para ninguna entidad financiera, principalmente las mujeres rurales.

Fue esa la razón primordial para que CIPCA iniciara esta experiencia con la metodología de los Bancos Comunales, lo cual permitió que la mujer del campo generara un rol productivo en su hogar. Este proceso estuvo acompañado con capacitaciones y asesorías para evitar así recargarla y mejorar la relaciones de género dentro de la familia de tal forma que haya equidad en los roles productivos y reproductivos.

“En todo momento el objetivo fue que la mujer se empodere económica, social y políticamente. Si bien aún falta mucho por hacer, sí se han podido lograr algunos resultados importantes.”, refiere.

Y en realidad falta mucho camino por recorrer. Rosa Amelia Monzón sintió toda esta desigualdad. “Sentí que por ser mujer no tenía derechos igual que un varón, si estás enferma o embarazada es igual a que no sirves, es una cosa que me marcó mucho, pero cuando nació mi hija me motivó y cambió todo.”.

Ahora, Rosa Amelia estudia manejo de máquinas industriales en el Cetpro Bosconia y está ahorrando para comprar una en dos años. La demanda de su negocio ha crecido, tal es así que para la última navidad, la iglesia Santísimo Sacramento le pidió más de 300 muñecos de Santa Rosa de Lima y San Martín para regalos.

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Más allá de la empresa

El economista Williar Hidalgo coincide en las brechas de oportunidades que existen en las empresas para las mujeres y manifiesta que muchas empresas deben recuperar su espíritu humanista.

“Las empresas que tratan mal a su personal no es exitosa, y el período de vida es muy corto, el éxito es transmitir emociones. Debes acordarte de quienes te ayudaron y te apoyaron,  saber cuáles son las necesidades de tus colaboradores. Son relaciones justas que se pagan solas, el éxito no es porque le pagas bien sino porque lo tratas bien, mantienes contenta a tu gente y eso lo transmite a los clientes y eso te hace crecer.”, enfatiza.

Si bien Fiorella Núñez no tuvo la experiencia de maltrato en las empresas que laboró, fue testigo de la discriminación a una trabajadora porque simplemente no tenía una carrera universitaria sino técnica.

“Es bonito trabajar para una empresa, pero depende si te tratan bien, si respetan tus horarios y honorarios, pero me he cruzado con un trabajo que me absorbía todo el día, trabajaba de madrugada y no me permitió seguir con mi proyecto y no me remuneraba bien, por ello decidí alejarme del trabajo dependiente,” detalla.

Diferente fue la experiencia de Rosa Amelia Monzón a quien ni siquiera la liquidaron de su último trabajo, pero hoy junto a su madre e hija, trabajan el proyecto que como ella dice, le ha dado muchas satisfacciones porque genera empleo para más mujeres.

“Mi salud mental está equilibrada, no hay presión y me siento feliz de lo que hago. Además a las personas que trabajan conmigo siempre les pregunto si se sienten bien, soy justa con su pago.  A veces las empresas se olvidan del lado humano, de las personas y no las ayudan, pero hay gente muy valiosa.”, puntualiza.

Williar Hidalgo pone como ejemplo el último “Niño costero” en donde fue la mujer la que sacó adelante el problema. Sin embargo, el problema para él es que el hombre cree que su rol es ser proveedor de recursos, casarse, llevar dinero a la casa para la comida y para que los hijos no se enfermen y su papel llega hasta ahí.

“La mujer debe romper esa imagen de que solo ella es la que debe cuidar a los hijos y preocuparse porque no les falte nada.”, finaliza.

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